jueves, 8 de septiembre de 2011

YO SIENTO ENVIDIA DE OTROS...

Qué triste es sentir envidia de otros, como yo la siento. Siento envidia de los italianos, de los suizos, de los islandeses, de los alemanes, de tantos. Siento envidia de los italianos porque someten a referendums vinculantes los asuntos importantes, como el uso de la energía nuclear. Siento envidia de los suizos, porque tienen una democracia basada en la continua consulta al ciudadano. Siento envidia de los islandeses porque votaron no pagar con dinero público el «pufo» de los bancos especuladores. Siento envidia de los alemanes que han cambiado siete veces su constitución desde la Segunda Guerra Mundial, con consenso y siendo capaces de adaptarla a los nuevos tiempos.
En mi país, España, que algún día será una democracia real, no somos consultados para decidir si queremos pagar los platos rotos de los bancos canallas, si queremos nucleares o no, si queremos un Estado laico o federal; o si queremos que tras el periodo juancarlista siga su hijo y la presentadora del telediario o se vote por la República. La modificación de la Constitución actual la hacen porque sí, porque ellos dicen qué es lo mejor, y punto. Si te lo crees bien, y si no, también. Lo hacen sin que podamos expresar libremente y por sufragio si queremos esa modificación de la carta magna o no. Valiente democracia tenemos, que nos hace tener envidia de países como Italia.
Así nos va ahora y así nos irá en el futuro...

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