sábado, 24 de enero de 2009

AQUELLA POBRE NIÑA...

Aquella pobre niña
que aún no tenía senos...

Y la niña lloraba:
¡Yo quiero tener senos.
¡Señor, haz un milagro:
un milagro pequeño.

Pero Dios no la oía,
allá arriba, tan lejos...

Y cogió dos palomas,
se las puso en el pecho...
Pero las dos palomas
levantaron el vuelo.

Y cogió dos estrellas,
se la puso en el pecho...
Las estrellas temblaron
y se apagaron luego.

Y cogió dos magnolias,
se las puso en el pecho...
Las dos magnolias blancas
deshojaron sus pétalos.

Y cogió dos panales,
se los puso en el pecho...
Y la miel y la cera
se helaron en el viento.

¡Un milagro, Señor,
un milagro pequeño!

Pero Dios no la oía,
allá arriba, tan lejos.

Y un día fue el amor;
se le entró pecho adentro
¡y se sintió florida!
Le nacieron dos senos
con pico de paloma,
con temblor de luceros,
como magnolias, blancos;
como panales, llenos.

¡Igual que dos milagros...
pequeños!

jueves, 22 de enero de 2009

MENOS QUE NADA...PORQUE YA NADA SOMOS

No…no pasarás por mi, porque nunca llegaste
ni nadie sabrá nunca si te vi…o no te vi…
no se si a mi puerta algún día llamaste
porque si llamaste…nunca la puerta abrí.

Nadie sabrá nunca si yo te conocí…
ni tampoco sabrán de mi dolor ingente
quizás si fue el viento quien te empujó hacia mí
pero a mi…el viento y tu me son indiferentes.

Yo no le hago caso a lo que habla la gente
porque hace tiempo ya que hablan de los dos…
mi vida es como un río de aguas transparentes
y mi conciencia limpia como lo manda Dios.

Somos menos que nada…porque ya nada somos
fuimos parte de un puente que unían dos caminos…
por donde nos cruzamos y no sabemos como
ni como fué tampoco que nos conocimos.

Te acuerdas de aquel brujo del camino
que nos habló del futuro de nosotros?…
que la vida haría cambiar nuestro destino
que yo sería de otra y tu serías de otro.

Fuimos como dos gotas de un rocío de invierno
que convertir en hielo la noche fría quiso…
y fuimos empujados los dos hacia el infierno
cuando los dos soñabamos entrar al paraiso.

Lo que fácil empezó…más fácil se deshizo
y fácil se nos fue el amor de nuestras manos…
pues por arte de magia…¡quizas algún hechizo!
nos empujó a los dos al fondo del pantano.

martes, 20 de enero de 2009

CARTA A USTED, SEÑORA.

Según dicen ya tiene usted otro amante.
Lástima que la prisa nunca sea elegante.
Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa,
se resigne a ser viuda, sin haber sido esposa.

Y me parece injusto discutirle el derecho
de compartir sus penas sus goces y su lecho,
pero el amor señora, cuando llega el olvido
también tiene el derecho de un final distinguido.

Perdón... Si es que la hiere mi reproche... Perdón
aunque sé que la herida no es en el corazón
Y para perdonarme... Piense si hay más despecho
que en lo que yo le digo, que en lo que usted ha hecho.

Pues sepa que una dama con la espalda desnuda
sin luto en una fiesta, puede ser una viuda.
Pero no como tantas de un difunto señor
sino para ella sola, viuda de un gran amor.

Y nuestro amor recuerdo, fue un amor diferente
al menos al principio, ya no, naturalmente.

Usted será el crepúsculo a la orilla del mar,
que según quien lo mire será hermoso o vulgar.
Usted será la flor que según quien la corta,
es algo que no muere o algo que no importa.

O acaso cierta noche de amor y de locura
yo vivía un ensueño y... y usted una aventura.
Si... usted juró cien veces ser para siempre mía
yo besaba sus labios pero no lo creía.

Usted sabe y perdóneme que en ese juramento
influye demasiado la dirección del viento.
Por eso no me extraña que ya tenga otro amante
a quien quizás le jure lo mismo en este instante.

Y como usted señora ya aprendió a ser infiel
a mí así de repente me da pena por él.

Sí es cierto... alguna noche su puerta estuvo abierta
y yo en otra ventana me olvidé de su puerta
O una tarde de lluvia se iluminó mi vida
mirándome en los ojos de una desconocida.

Y también es posible que mi amor indolente
desdeñara su vaso bebiendo en la corriente.
Sin embargo señora... Yo con sed o sin sed
nunca pensaba en otra... si la besaba a usted.

Perdóneme de nuevo si le digo estas cosas
pero ni los rosales dan solamente rosas.
Y no digo estas cosas por usted ni por mí
sino por... por los amores que terminan así.

Pero vea señora... que diferencia había
entre usted que lloraba... y yo que sonreía.
Pues nuestro amor concluye con finales diversos
usted besando a otro... Yo escribiendo estos versos.

SOÑAR DESPIERTO.

Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
y tú te irás borrando lentamente de mi sueño.
Un año y otro año caerán como hojas secas
de las ramas del árbol milenario del tiempo,
y tu sonrisa, llena de claridad de aurora,
se alejará en la sombra creciente del recuerdo.

Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
y quizá, poco a poco, dejaré de hacer versos,
bajo el vulgar agobio de la rutina diaria,
de las desilusiones y los aburrimientos.
Tú, que nunca soñaste mas que cosas posibles,
dejarás, poco a poco, de mirarte al espejo.

Acaso nos veremos un día, casualmente,
al cruzar una calle, y nos saludaremos.
Yo pensaré quizá: "Qué linda es todavía."
Tú quizá pensarás: "Se está poniendo viejo"
Tú irás sola, o con otro. Yo iré solo o con otra.
o tú irás con un hijo que debiera ser nuestro.

Y seguirá muriendo la vida, año tras año,
igual que un río oscuro que corre hacia el silencio.
Un amigo, algún día, me dirá que te ha visto,
o una canción de entonces me traerá tu recuerdo.
Y en estas noches tristes de quietud y de estrellas,
pensaré en ti un instante, pero cada vez menos....

Y pasará la vida. Yo seguiré soñando;
pero ya no habrá un nombre de mujer en mi sueño.
Yo ya te habré olvidado definitivamente
y sobre mis rodillas retozarán mis nietos.
(Y quizá, para entonces, al cruzar una calle,
nos vimos frente a frente, ya sin reconocernos.

Y una tarde de sol me cubrirán de tierra,
las manos para siempre cruzadas sobre el pecho.
Tú, con los ojos tristes y los cabellos blancos,
te pasarás las horas bostezando y tejiendo.
Y cada primavera renacerán las rosa,
aunque ya tú estés vieja, y aunque yo me haya muerto.

¡QUÉ LÁSTIMA MUCHACHA, QUE LÁSTIMA!

Qué lástima muchacha,
que no te pueda amar.
Yo soy un árbol seco que sólo espera el hacha,
y tú un arroyo alegre que sueña con el mar.

Yo eché mi red al río…
Se me rompió la red…
No unas tu vaso lleno con mi vaso vacío,
pues si bebo en tu vaso voy a sentir más sed.

Se besa por el beso,
por amar el amor…
Ese es tu amor de ahora, pero el amor no es eso,
pues sólo nace el fruto cuando muere la flor.

Amar es tan sencillo,
tan sin saber por qué…
Pero así como pierde la moneda su brillo,
el alma, poco a poco, va perdiendo su fe.

¡Qué lástima muchacha,
que no te pueda amar!
Hay velas que se rompen a la primera racha,
¡y hay tantas velas rotas en el fondo del mar!

Pero aunque toda herida
deja una cicatriz,
no importa la hoja seca de una rama florida,
si el dolor de esa hoja no llega a la raíz.

La vida, llama o nieve,
es un molino que
va moliendo en sus aspas el viento que lo mueve,
triturando el recuerdo de lo que ya se fue…

Ya lo mío fue mío,
y ahora voy al azar…
Si una rosa es más bella mojada de rocío,
el golpe de la lluvia la puede deshojar…

Tuve un amor cobarde.
Lo tuve y lo perdí…
Para tu amor temprano ya es demasiado tarde,
porque en mi alma anochece lo que amanece en ti.

El viento hincha la vela, pero la deshilacha,
y el agua de los ríos se hace amarga en el mar…
¡Qué lástima muchacha,
que no te pueda amar!

ELLA, SIEMPRE ELLA.

Ella no fue, entre todas, la más bella,
pero me dio el amor más hondo y largo.
Otras me amaron más; y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella.

Acaso fue porque la amé de lejos,
como una estrella desde mi ventana...
Y la estrella que brilla más lejana
nos parece que tiene más reflejos.

Tuve su amor como una cosa ajena
como una playa cada vez más sola,
que únicamente guarda de la ola
una humedad de sal sobre la arena.

Ella estuvo en mis brazos sin ser mía,
como el agua en cántaro sediento,
como un perfume que se fue en el viento
y que vuelve en el viento todavía.

Me penetró su sed insatisfecha
como un arado sobre llanura,
abriendo en su fugaz desgarradura
la esperanza feliz de la cosecha.

Ella fue lo cercano en lo remoto,
pero llenaba todo lo vacío,
como el viento en las velas del navío,
como la luz en el espejo roto.

Por eso aún pienso en la mujer aquella,
la que me dio el amor más hondo y largo...
Nunca fue mía. No era la más bella.
Otras me amaron más... Y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella.

viernes, 5 de diciembre de 2008

¿EL UNDÉCIMO?: ¡NO AGOBIAR!

Rubios o morenos, fortachones o enclenques, con los ojos azules o marrones, tímidos o ‘echaos p’adelante’: hay muchos elementos de nuestro ser (y de nuestro ‘estar’) que no podemos elegir. Nacemos con ellos y, de hacer caso al refranero, “genio y figura, hasta la sepultura”. Cito una característica innata más con la que tenemos que pechar: unos vienen al mundo agobiados y, otros, con más cara que espalda.
Me hacen muchísima gracia los nombres que eligieron para sí algunos grupos musicales españoles en las últimas décadas: ''No me pises, que llevo chanclas'', ''Dinamita pá los pollos'',"Mojinos Escozíos"… No me digan que no hay un derroche de ingenio… Provocador, tal vez; pero a mi mente burguesa y adocenada no se hubieran ocurrido jamás esos nombres.

Sin embargo, hay un grupo cuyo bautismo, más que hacer reír, obliga a pensar un poco: ''Hijos del agobio''… ¡Exacto!: los vástagos de nuestros tiempos, de estos tiempos, vivimos con el agobio montado en la chepa independientemente de nuestra idiosincrasia. ¿O es que usted no ha oído decir alguna vez hasta a ese 'vivalavirgen' al que lo mismo le da ocho que ochenta lo de ''¡no puedo más: estoy agobiadísimo!''?

Y como yo soy un 'sufridor' frecuente de las presiones, los empujones, las angustias del agobio, he dedicado algunos ratos a pensar cuáles son las causas de esa sensación opresiva, como de falta de aire para respirar y de espacio para moverte…

Lo primero que se le viene a uno a la cabeza –creo, vamos- es que el agobio está directamente relacionado con las prisas… ¡Que no es lo mismo viajar pausadamente en diligencia, haciendo largas paradas en las posadas –que, por mucho que estuviesen pobladas de chinches, ofrecían jergón y almohada al viajero- que plantarte en Nueva York desde Madrid de una sentada de avión! Médicamente demostrado está, por el llamado jet-lag, que esos súbitos cambios de horarios, de estación, de ritmo de sueño y de alimentación son nefastos para el cuerpo; y, en mi humilde opinión, también para el espíritu… Pero como sarna con gusto no pica y todo acaba por hacernos callo, hemos asimilado que los nuestros son tiempos raudos, veloces, apresurados y eso ya no parece agobiarnos. Lo hemos incorporado, lo traemos debajo del brazo, como dicen que ocurre con el pan y los bebés…

¿Entonces?: entonces uno puede sentirse agobiado por exceso, por los excesos… A veces me imagino a las mujeres y los hombres de hoy como a esos prodigiosos malabaristas del maravilloso Circo del Sol: tratamos de mantener bajo nuestro control una veintena de pelotitas de todos los colores porque no nos queda más remedio… La familia, el trabajo, los puntos del carné de conducir, los ingresos, los gastos, el consumo de televisión, los niños, los padres que van envejeciendo, mantener al día nuestro cuerpo y nuestra mente, no perdernos nada, estar en todo… Y no, no es posible: como no nos transformemos en pulpos, nuestras manos no serán capaces de acudir a tanta pelotita. Así, no quedan más cáscaras que elaborar un férreo orden de prioridades: hacer gimnasia –por ejemplo- es estupendo; pero, evidentemente, no tan imprescindible como permanecer una noche en vela cuidando de un niño o un señor enfermo; cenar en un restaurante de moda es apetecible, incluso recomendable, pero no tan urgente como poner al día los documentos que necesitaremos para hacer una declaración de la Renta impecable… Y todo así, en ese plan.

Sin embargo, también es característico de nuestros tiempos el agobio por defecto… ''La soledad me agobia mucho'', oyes con frecuencia… Y es bien cierto: la opulencia material de nuestras sociedades desarrolladas enmascaran grandes carencias afectivas, de compañía, de compasión… Y esas carencias nos agobian, nos pesan en el alma como si lleváramos un yunque colgado del cuello.

¡Y lo que nos falta para el duro es que nos toque convivir – en casa, en el trabajo, en el círculo de amigos, en el viaje de fin de semana – con uno de esos 'plastas' cuyo programa de vida es dar órdenes a los demás, recordar constantemente a los otros lo que no se ha hecho y se tiene que hacer, dar la vara con requerimientos fútiles! ¡Hasta ahí podíamos llegar, hasta semejante sobredosis! En tales casos y circunstancias, yo suelo decir tajantemente al 'plasta': ''Recuerda el undécimo mandamiento, majo: ¡no agobiar!'' Y me quedo más ancho que largo, sin ningún agobio.

¡ALEGRA ESA CARA!

“Mustia la tez”, “ojos velados por melancolía”, “labios de hastío”, “taciturno”, “se aburre”… Este es el retrato que hace Antonio Machado, en su poema “Del pasado efímero”, del “hombre del casino provinciano”… No me extraña que el autor concluya esto, tan triste y patético, sobre el protagonista de sus versos: “No es el fruto maduro, ni podrido: es una fruta vana”. En efecto: el ‘hombre del casino provinciano’ amarga su vida –y se la amarga a los demás- ¡porque no sabe lo que es la risa!
Hacía mucho tiempo –demasiado…- que no cenaba con un grupo de amigos de esos que llamamos, con razón, ''de verdad''… O sea: amigos entre los que impera la buena educación, pero ante los que uno puede –y debe- comportarse con naturalidad, no con la rigidez de quien ''está de visita'', como dice mi santa madre… Amigos a los que no hay que dar demasiadas explicaciones sobre nada porque se comparten con ellos recuerdos, penas, felicidad… Y, también, ¡sentido del humor!
Recientemente, un viernes por la noche, volví a experimentar el regocijo de asistir a una de esas cenas de ''amigos de toda la vida'' y el recuerdo más grato y especial que guardo de esa velada –además del gusto que me dio volvernos reunir, por supuesto- es que reímos a carcajadas, hasta que se nos saltaban las lágrimas… Y no nos desternillamos por nada especialmente cómico sino, sencillamente, al evocar algún suceso simpático del que todos los presentes en la cena habíamos sido testigos: un gesto, una metedura de pata, una frase memorable… Y también soltamos nuestras grandes risas al aire gratísimo del salón por chistes inocentones… En resumen: todos nos sentíamos alegres por habernos reunido y cualquier pretexto, por nimio que fuese, era bueno para expresar nuestra alegría.
Más tarde, recordando esa cena, me di cuenta –casi con pavor- de la enorme cantidad de tiempo que había pasado sin que yo me riese con tanta fuerza, con tantas ganas, con tanto placer…
Y es ¡mira que los seres humanos, además de ''animales racionales'', somos ''animales raritos''!…
Porque me juego la uña del dedo meñique derecho a que cualquiera de nosotros puede recitar de un tirón, sin pararse siquiera a respirar, las múltiples razones que tiene para quejarse de esto, de lo otro, de lo de más allá (y de lo de más acá)… Las listas de 'ayes' y lamentos tienden a ser más largas que un día sin pan… En cambio, ¿podríamos dar tan inacabable nómina de razones por las que estamos alegres, por las que 'deberíamos' estar alegres?... Me temo lo peor… O sea: que no; que, habitualmente, no tenemos tan frescas en la mente las razones para las quejas como aquellas para la alegría, lo que nos lleva a fruncir el ceño con amargura como lo que sería causa sobrada para esbozar una amplia sonrisa…
Obviamente, tampoco es cuestión de ir por la vida con una 'chuleta', con una lista de los más que sobrados motivos que todos tenemos para mantener, al menos, una chispa de alegría en nuestro ánimo –aún en los peores momentos-… Pero, vamos, si hay que hacerla, se hace: porque nos hemos despertado con vida un día más… Porque, si nos duele algo al despertarnos, la farmacopea es capaz de aliviar nuestras molestias… Porque existen esas cosas tan ricas para desayunar que se llaman ''café'', ''fruta'', ''mermelada'', ''galletas-maría-fontaneda''… Porque disponemos de ropa para soportar el frío o aguantar el calor… Porque una parte de nuestro trabajo –aunque sea infinitesimal- nos gusta muchísimo… Porque las calles están llenas de gentes diversas y atractivas: niños, jóvenes, maduros, ancianos (y de árboles: no nos olvidemos de los árboles)… Porque podemos conocer a fondo el mundo en el que vivimos y no vegetar en la envilecedora ignorancia gracias a los medios de comunicación… Porque hemos querido, queremos y querremos… Porque nos han querido, nos quieren y nos querrán… Porque existen la Medicina y los médicos… Porque podemos disfrutar de inventos tan maravillosos como la radio, la televisión y -¡¡¡por favor!!!- los libros…
¿A qué seguir?... En cuanto conseguimos quitarnos de los ojos, de la inteligencia y del ánimo –con realismo, sin optimismos idiotas ni risitas de conejo- ese ''velo de melancolía'' del hombre del casino provinciano, que tanto se parece a una pegajosa, asquerosa y gris telaraña, comprobaremos –estoy seguro- que, incluso en momentos crudos, triste y difíciles, es posible mantener ardiente una chispa de alegría que impida el derrumbamiento total.

¿Que las risas provocan la aparición de arrugas, de patitas de gallo? Eso dicen… ¿Y qué?: son arrugas pícaras, atractivas… Y, en cualquier caso, más valen esas arrugas que ''una triste expresión, que no es tristeza, sino algo más y menos: el vacío del mundo en la oquedad de su cabeza'', como escribió Machado del deprimente y deprimido hombre del casino provinciano…

jueves, 27 de noviembre de 2008

A TI, MUJER MALTRATADA.

¿Por qué detienes el tiempo
en el reloj de su ausencia,
porqué pides clemencia
con palabras que se lleva el viento.
Porqué dices lo siento
cuando agotas tu paciencia,
cumpliendo una sentencia
cruel y sin fundamento?
¿Llora su arrepentimiento,
se esconde de su impotencia,
le golpea en su conciencia
el dolor de tu lamento?
Te dice que no es violento
pero exige tu obediencia,
y somete tu existencia
humillando el sentimiento.
Abre mujer ese cerrojo
pues tu vida no termina,
que donde alcanzan sus ojos
tu camino se ilumina.
Y ciérralo al salir,
ponte un traje de esperanza
que aun hay vida para ti;
has ganado en la balanza...

viernes, 24 de octubre de 2008

PODRÁS

Podrás tener a tu antojo otros amores,
que bajo la luna de plata creas que te llenarán.
Podrás tener mil ramos de falsas flores,
que en días felices por algo te regalarán.

Pero el fiel y eterno amor verdadero,
que sentías en tu alma junto a mí nacer.
Ése, lo dejaste consumir en el cenicero
y ya no lo volverás a tener.

Podrás guardar avariciosa otros besos robados,
amparada por la oscuridad de la noche.
Podrás disfrutar de tiernos abrazos enamorados,
en el asiento trasero de cualquier otro coche.

Pero las llamas que te abrasaban a mi lado
y que en tu lecho te lograban enloquecer.
Ésas, las apagaste en un océano olvidado
y ya no las volverás a tener.

Podrás sentir suaves caricias en tu piel,
que imagines soñadora que nunca cesarán.
Podrás escuchar dulces palabras de miel,
que finalmente los vientos se llevarán.

Pero el romanticismo puro que yo te regalaba
y que tú tanto miedo tenías a perder.
Ése, lo rechazaste mientras yo te amaba
y ya no lo volverás a tener.

Podrás suspirar creyéndote querida,
confiando ciegamente en que no te abandonarán.
Podrás tener cientos de alegrías en tu vida,
que con los años tristemente se esfumarán.

Pero la felicidad plena que fue tuya cada día
y que con tanto esmero para ti logré tejer.
Ésa, la perdiste tú sola, vaya ironía
y ya no la volverás a tener.

Podrás dormir en ásperas camas ajenas,
que con impostores hombres grises compartirás.
Podrás desear los latidos de sus corazones en tus venas,
mientras los ecos del más implacable de los silencio gritarás.

Pero el hombre que sin condiciones te dio su corazón
y al que le robaste sin piedad su única razón de ser.
Ese loco enamorado que en tus pupilas tenía su habitación,
ya nunca jamás lo volverás a tener.

LA UTOPÍA SIGUE AHÍ...

"Aún hoy recuerda los tiempos oscuros, llenos de nubes grises y de vientos que destruían todo.

Recuerda como se sentía años atrás, cuando parecía que nada tenía sentido, cuando buscaba una salida que no conseguía encontrar.

Aún no ha olvidado las miradas ansiosas, que esperaban verlo caer. Las miradas que lo empujaban a meter la pata, las palabras que lo hacían retroceder.

A veces incluso recupera aquellos episodios de rabia, de odio contenido, que tampoco le permitían avanzar.

Ahora, en ocasiones, se mira el espejo y ve quién era: observa a aquel niño con granos, que soñaba con cazar mariposas, que soñaba con ser cogido de la mano por aquella inalcanzable Venus de Milo, que lo llevaría a un lugar mejor... Recuerda a aquel niño, y mira las cicatrices que dejaron sus heridas...

Entonces le vuelve la tristeza. Y piensa que vuelve a sus poco añorados quince años. Y se siente tan solo, tan perdido, tan inexistente... como lo estaba entonces.

Pero las heridas acaban convirtiéndose en cicatrices. Y, al fin y al cabo, son marcas de guerra, que nos dicen lo fuertes que podemos llegar a ser, que nosotros tenemos la capacidad de llevar la luz a esas tardes grises.

Hoy, delante del espejo del baño, recuerda sus tardes grises. Y sí, por qué negarlo, es posible que la tristeza le invada, pero sólo por un instante. Porque enseguida recuerda todo... Recuerda que las heridas han cicatrizado, y que no hay razón para preocuparse. Y recuerda que ya caza mariposas, y que ya abraza a la Venus de Milo.

Y sabe, además, que aunque las heridas se puedan volver a abrir, aunque desaparezcan las cicatrices, aunque el hombre del traje gris le vuelva a alcanzar... nunca dejará de haber un rayo de luz, que se cuele entre los nubarrones oscuros, y que nos indique que la utopía sigue ahí, a un paso, y que nos está esperando...".

jueves, 16 de octubre de 2008

LA IMPORTANCIA DE UN ABRAZO

El abrazo es parte del lenguaje de los sentimientos. Cuando nos tocamos y nos abrazamos, le damos vida a nuestros sentidos y reafirmamos la confianza en nuestros propios sentimientos.

Algunas veces no encontramos las palabras adecuadas para expresar lo que sentimos y el abrazo es una magnífica manera de hacerlo. Hay veces que no nos atrevemos a decir lo que sentimos, ya sea por timidez o porque los sentimientos nos abruman; en estos casos se puede contar con el idioma de los abrazos.

Los abrazos, además de hacernos sentir bien se pueden emplear para aliviar el dolor, la depresión y la ansiedad. Provocan alteraciones fisiológicas positivas en quien toca y en quien es tocado. Aumentan la voluntad de vivir en los enfermos.

Parece que cuatro abrazos al día son necesarios para sobrevivir, ocho para mantenerse y doce para crecer como personas.
Un abrazo nos proporciona:

• Protección. El sentirnos protegidos es importante para todos pero lo es más para los niños y los ancianos quienes dependen del amor de quienes los rodean.

• Seguridad. Todos necesitamos sentirnos seguros. Si no lo conseguimos, actuamos de forma ineficiente y nuestras relaciones interpersonales declinan.

• Confianza. La confianza nos puede hacer avanzar cuando el miedo se impone a nuestro deseo de participar con entusiasmo en algún desafío de la vida.

• Fortaleza. Cuando transferimos nuestra energía con un abrazo, aumentan nuestras propias fuerzas. El contacto físico y el abrazo imparten una energía vital capaz de sanar o aliviar dolencias menores.

• Autovaloración. Mediante el abrazo podemos transmitir un mensaje de reconocimiento al valor y la excelencia de cada individuo.
Un abrazo hace y dice muchísimo en las relaciones; cada vez que puedas, abraza a un amigo, a tu ser querido, a tus niños, a tus mayores, a tu mascota. Busca a personas importantes de tu vida y dales un abrazo.

Por fin, abracémonos a nosotros mismos como señal de aprecio, de cariño y de confianza en quienes y como somos como personas. Nos va a caer muy bien para nuestra propia autoestima y nos lo agradeceremos. Cualquier ocasión vale nos refuerza y nos motiva.
Como en todas las cosas, podemos crear el hábito de dar abrazos practicándolo y es una habilidad importante para nuestro propio bienestar y él de los demás. Además, haciéndolo podemos trasmitir el ejemplo a las demás personas de nuestro entorno y motivarlas a hacerlo ellas mismas.

No hay contraindicaciones y los efectos secundarios son positivos.
A lo mejor, si no estamos acostumbrados a hacerlo, puede que nos cueste empezar, pero nos acostumbramos rápidamente si nos damos el permiso de hacerlo. Merece la pena que no tiene porque ser pena sino solo placer.

miércoles, 1 de octubre de 2008

A PARTIR DE LOS SESENTA...

Estoy a punto de cumplir los sesenta y dos años. Es una edad que de haberla alcanzado en la época de de Atapuerca sería, cuanto menos, el anciano más venerable de la barranca.

Los muchachos trogloditas no hubiesen ganado los suficientes nummulites para ponerme las velas de sebo de mamut en la tarta. Y la fiesta se recordaría como el hito más sonado desde el descubrimiento del fuego. Me habrían ofrecido puré de hígado, al carecer de dentadura, y la gruta se encontraría repleta de colegas de poderosas mandíbulas llegados de Altamira y de Cogúl (Lérida) para felicitarme. Estoy seguro, incluso, que el pintamonas del clan me habría obsequiado con un retrato, sobre la pared de los bisontes, en recuerdo de mis grandes gestas juveniles como cazador. “¿Ve usted este garabato con el arco y la flecha apuntando hacia su propio esternón? –comentaría Gluk, con el pincel en la mano- pues es usted, mi querido homo sapiens Gómez”.

Y es que la tercera edad –la tercera y noble edad, amigos- ya no es lo era. Gracias a los adelantos de la genética, llegar a los sesenta se ha convertido en el momento adecuado para operarse de fimosis, abandonar la casa paterna y empezar a buscar novia. Es más, llegar a centenario, según leemos en la prensa, se encuentra a la vuelta de la esquina de cualquier laboratorio que tenga latas de ADN y una buena gama de antibióticos y vitaminas. Con decir que a las ratas que superan las pruebas de rejuvenecimiento las mandan directamente a una guardería, está todo, prácticamente, dicho. Solo falta que estos adelantos lleguen a los centros de salud y los pobres facultativos dejen de firmar recetas para practicar la medicina. El señor Bernat Soria tiene la palabra en esto de quitarle el prestigio a Matusalén.

En lo que a mi respecta, si no estoy hecho un roble, me encuentro, al menos, como un chopo si juzgamos por el diámetro de la cintura ¿Cuál es el secreto de ésta prolongada juventud? No lo sé a ciencia cierta, porque exceptuando las doce o trece pastillas que me tomo a diario por prescripción facultativa, (aunque eso en el aspecto exterior no se percibe) y alguna que otra partida al dominó, no gozo de hábitos muy saludables. Pero es probable que algo del asunto tenga que ver con una metedura de pata del famoso agente 007, a la hora de preparar el Dry Martín. James Bond, a partir de “Goldfinger”, se divulgó la tontería de agitarlo en una coctelera –como si el barman fuese el tipo de las maracas de la orquesta de Pérez Prado- en lugar de moverlo suavemente, en el vaso mezclador, a ritmo de vals, como indicaba William Powell en “La cena de los acusados”, el auténtico vademécum cinematográfico de la coctelería.

Los esnobs de la época nos apuntamos a la moda de Bond, sin pensar que estábamos acabando con el clasicismo e inaugurando la etapa, no menos trascendente en la historia de la cultura, del Mambo y de la Rumba. Y aquí se encuentra la clave de todo. Un estudio de la Universidad de Western Otario, publicado en la revista “British Medical Journal” (1999 descubrió que el martín de Bond –agitado no batido- reforzaba las propiedades antioxidantes del combinado, y que, ingiriéndolo se reducían, de forma notable “los riesgos de enfermedades cardiovasculares y de ataques cerebrales”. El famoso agente británico había cambiado su “licencia para matar” por la de “curar”.

lunes, 15 de septiembre de 2008

VEINTITRÉS...

(Esto corresponde a un pequeño homenaje que le hicimos ayer a mi esposa, y digo pequeño, porque todo lo relacionado con ella siempre me parece poco. El homenaje era para celebrar el resultado de su operación y su pronta recuperación).

Veintitrés años tenías cuando decidiste
compartir conmigo toda una larga vida,
gracias a ésta tu decisión me permitiste
vivir con la persona para mi más querida.

Veintitrés años muy rápidos han pasado
del anterior susto y su intervención,
creíamos que todo estaba ya finiquitado
y que habían encontrado la solución.

Veintitrés de julio todo se vuelve a repetir
no, no nos lo podíamos creer… otra vez,
afortunadamente se vuelven a confundir
le dieron importancia a sólo una pequeñez.

Veintitrés grapas avalan dicha intervención
los dos damos por bien hecho el sufrimiento,
si con esta operación agotamos la colección
y que sólo ya nos llamen a reconocimiento.

Veintitrés rosas no son quizá suficientes
para mitigar el dolor y tanta incertidumbre,
espero sean con nosotros consecuentes
y que lo tuyo no se convierta en costumbre.

Veintitrés personas hoy aquí nos reunimos
porque queremos celebrar tu recuperación,
y quedará sólo en anécdota lo que comimos
y que estábamos todos en tu celebración.

Te quiero.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

MI MADUREZ

Por las mañanas...
al despertar...
me reflejo en el espejo...
.. me asusta mi imagen...
no me gusta lo que veo...

Mi semblante...
cansado...apagado...
me miro y apenas me conozco...
que cruel es la vida...
no respeta razas, ni condición.

¿Dónde quedó mi juventud....
y... mis ojos brillantes?
¿Aquélla amplia sonrisa,
aquél firme semblante?
me voy apagando...
como ley de vida es,
no me quejo no,
solo que... duele, llegar a la madurez.

Que cruel eres vida...
y los años también,
van llegando sigilosos... silenciosos,
no concibo éstos cambios...
que contradicción tan grande
ver, como va pasando la vida,
como... me voy apagando...
ya no puedo no,
no puedo... con mis años.

Aunque siempre ha sido así,
el mundo yo no puedo cambiar...
y... como siempre, los años;
seguiré esperando el día
en el que tú, Vida...
seas... la que decidas
el cómo y el porqué...
para esto eres la vida, vida...
solo tú, tienes este poder.

jueves, 7 de agosto de 2008

¡¡YA HA DESPERTADO DAVID!!

Ha despertado mi nieto
de sus merecidos sueños
y empieza a llorar;
y yo soy su abuelo.

Pero es tan pequeño
que apenas lo entiendo;
no sabe de risas,
ni sabe de cuentos,
ni sabe de bromas,
ni sabe de versos;
solo llorar sabe
con sus ojos abiertos.

Yo buscaré el chupete,
el engaño y remedio,
que hace de madre,
que imita su pecho,
y ya en su boquita
se callará al momento.

Será tan pequeñito
que apenas lo entiendo,
pero, cuando crezca
y escuche a su abuelo,
oirá muchas cosas
de mis pensamientos:
y le contaré fantasías
y algún que otro cuento,
donde haya Princesas
y Reyes muy serios
con hadas madrina
y enanos discretos;
y estrellas que bailan
de noche en los cielos,
jardines con flores
y pájaros bellos,
lindas mariposas
llenas de misterio;
caballos con alas
que llevan en vuelo
Príncipes que tienen
lejanos imperios;
y perros que hablan
que cuentan secretos
y rojos bufones
que se está, riendo.

Veras querido David
cuando tengas tiempo
las cosas que sabe
por viejo tu abuelo,
que solo ya espera
que vayas creciendo,
hasta que tu rías
la gracia de un cuento;
hasta que tu sepas
lo que dice un verso;
que muchos te guarda
la voz de tu abuelo;
todos los que quepan
en mi pensamiento;
pero ahora pequeño,
como no entiendo,
toma este chupete
y además un beso.

martes, 5 de agosto de 2008

MIENTRAS PODÁIS.

"Coged las rosas mientras podáis / veloz el tiempo vuela. / La misma flor que hoy admiráis, / mañana estará muerta..."

Levántate del asiento, escapa de esa aburrida y teórica vida. Sal a la calle, conoce gente, mira más allá de ti mismo... Rompe con el etnocentrismo, ten claros tus principios, ponte una meta, alcánzala...

Escoge qué personas son las adecuadas para ti, escoge quiénes quieres que sean adecuadas... No des por hecho absolutamente nada. No dejes que, analfabetos funcionales, te digan lo que debes o no debes hacer...

Respeta a los demás, como te gustaría que te respetaran... Vete a lo tuyo, sin hacer daño a nadie más... Te encontrarás con muchos a los que no les guste tu forma de ser, tú forma de diferenciarte de las demás "ovejas": que te sean indiferente...

Viaja, conoce, investiga, aprende, experimenta, valora, critica, auto critícate, duda... Prueba, vive al día, no lo dejes todo para mañana, sé cómo realmente quieres ser...

Coge un lápiz y una libreta; coge una guitarra, atrévete; coge un pincel, déjate llevar...

“EN UN LIBRO VACÍO”

"Hacía tiempo que lo había visto allí sentado; en aquella taberna perdida en la ciudad, perdida en una ciudad cuyas calles contaban historias de un pasado extraordinariamente mejor, de un pasado vivo, con librerías repletas, charlas interminables, intelectuales reflexionando, mentes inquietas..., se encontraba aquel hombre..

Este anciano, que parecía ya parte del mobiliario, no se apartaba de un libro gordo, erosionado por el paso del tiempo, un libro que guardaba todas las historias que contaba a los transeúntes porque a sus paisanos, quizá cansados, quizá ignorantes, no les gustaba escuchar una y otra vez las batallitas de aquel ciego que, alrededor de aquella mesa, compartía su sabiduría, su conocimiento, sus ganas de soñar...

Este viejo leía historias de un diario que relataba días y días en aquel mismo lugar, cuando todavía se respiraba vida en todas las calles, cuando las colegialas se emocionaban por encontrarse, por tercera vez en una mañana, a aquel pintor que las dibujaba pasando por delante de la iglesia, cuando aquel barbudo se sentaba en el parque a recitar poemas y enseñaba a los más pequeños juegos tradicionales, viejas canciones, viejos himnos..., cuando el consistorio era un lugar de reunión, de discusión de los temas cotidianos, y estaba vetado a toda clase de contratistas... cuando, en definitiva, a este pequeño viejo le hubiera gustado quitarse el antifaz y observar lo que ocurría a su alrededor, cuando maldecía a una ceguera que lo había acompañado desde siempre, porque no le permitía vivir aquellas calles, con aquellos bohemios, con aquellos faranduleros, vivir aquella vida...

Lo único que le quedaba, años después de pasar aquellas tardes en las que se imaginaba el bullicio de las calles, las horas de diversión, las horas de revolución, era relatárselo a los nuevos, a aquellos que no podían siquiera imaginar, como tuvo que hacer él en su día, imaginárselo, cómo podían ser aquellos momentos llenos de esperanza, utopía... y cómo podía ser la mente y el corazón de aquel viejo que sabía ilustrar, con un libro abierto, vacío, blanco, entre las manos cómo había sido todo aquello... cómo le hubiera gustado que fuera...".

viernes, 1 de agosto de 2008

MI PLUMA Y MI RIMA...

Mi pluma cansada un día
de escribir poemas hipócritas,
sintió en ella a la rebeldía
cuando me dijo estás cosas.

Tú no le escribes al amor
estas son letras robadas,
no hay permiso del corazón
de esto él no quiere saber nada.

Tus rimas son rebuscadas
no hay verso que haga mella,
juras tener alma enamorada
pero eso no lo sabe ella.

Absorto ante tal rareza
puse a mi lengua en acción,
no reaccionó mi cabeza
pues no fue buena mi dicción.

Pero enjugué unos versos
y a mi pluma le contesté,
sabe que en mi universo
existe una gran mujer.

Una para cada poema
no hace falta una pareja,
eso no es un gran problema
pero entiendo a tu queja.

Y para tu entendimiento
he de dar una explicación,
todos estos sentimientos
si nacen de mi corazón.

No hace falta de un beso
para escribirle a una boca,
ni tener amores secretos
para sentir ansías locas.

Pues el amor está en el aire
rodeando todo mí ambiente,
cuando yo voy por la calle
y me saluda la gente.

En el canto de un ave
en las guitarras sonando,
no hace falta estar con alguien
para saber que se está amando.

Amigo, tú no eres poeta
solo un simple soñador,
que te trazas una meta
de reír con el dolor.

Y si sufres lo describes
y si lloras te desahogas,
es entonces que me esgrimes
y haces amargar a las hojas.

Es por eso que estoy en huelga
pues no entiendo tu proceder,
un día solo con amor sueñas
pero en otro no hay un querer.

Un día escribes de amor paternal
y luego dices que te engañaron,
que una mujer determinó abortar
aquel bebé que tanto planearon.

Eres una mezcla de verdad absurda
y de mentiras que parecen reales,
a veces creo que de mi te burlas
por eso hoy te pido que eso acabes.

¡Oh, pluma amiga! ¿Acaso no entiendes?
que las historias tú las haces vivir,
yo solamente narró lo que mi alma siente
inspiración que brota dentro de mí.

Yo estoy solo, pero siento amor
y escribo así todo lo que veo,
cuando aire tibio a mi alrededor
me susurra al oído un te quiero.

Ahora entiendo y pido perdón
tú escribes cosas que suceden,
pues todo el mundo pide amor
y también algunos se hieren.

Esto es abstracto pero real
es un compendio de locuras,
tú amas y no hay a quien amar
pues no encuentras a quien dar ternura.

Es muy confuso cuando tu puño
escribe un te amo al final de una página,
y entonces escribes luego algo muy crudo
cuando tu firma la forman dos lágrimas.

Pero ya ahora encajan las piezas
se ama todo, aún sin tener nada.
Eso se vuelve un rompecabezas
Es más real un cuento de hadas.

Tienes razón mi pluma amiga
pero en la vida nada es lo que parece,
el corazón se conforma con migas
y miga a miga el amor crece.

Y sin tristezas no habría cariño
y sin dolor no habría amor,
sin la sonrisa no habría niños
todo es sencillo para el corazón.

Yo amo cuando pienso en mi madre
cuando imagino lactar de su pecho,
y siento tristeza cuando cae la tarde
y bajo la noche fría habrá niños sin techo.

Entiende ahora que en tu tinta
yo a todos siembro nuevas vidas,
cuando con historias distintas
les sonrió y muestro mis heridas.

Cuando amo a mi Dios en el cielo
cuando en mis letras se identifican,
entonces es cuando yo pienso
que la vida es magnifica.

Por eso defiendo mis letras
y todo a lo que yo hago,
por eso me siento poeta
porque sufro, sueño y amo.

Escribo en las estrellas
desayuno en la piedad,
descubro cosas bellas
cuando escribo mi verdad.

Y siento el cielo y el mar
mientras floto en su espuma,
ahora tú puedes ver que todo es real
tanto que hable de amor con mi pluma.

POEMAS EN MI JARDIN.

Ese jardín que yo escribo
ese que no tiene color,
que en cada uno de ellos
nace un jardín sin flor.

Un jardín imaginario
de embrujo cautivador.
Que pueda que no haya rosas
para oler su olor.

Su aroma no lo hueles
ni ves su gran colorido,
pero lees sus escritos
de muchos poemas floridos.

Un jardín de poemas
de estrofas, y versos son,
son como historias vividas
del alma de algún soñador.

Un jardín de poemas.
Eso es, lo que yo escribo,
entra tú en ese jardín
de ensueño y pasión.

Y leerás mis poemas.
escritos de corazón.