Carme Chacón se ha quedado en casi-aspirante a candidata, lo que no le debe resultar ajeno, porque lo suyo es lo casi: el no llegar. Estudió en el programa de doctorado pero no llegó a leer la tesis. Fue teniente de alcalde en el ayuntamiento de Esplugues, pero no llegó a alcalde. Fue miembro de las ejecutivas del PSC y el PSOE, pero sin pasar de una secretaría sectorial. En el Congreso de los Diputados fue vicepresidenta, que es un lugar para los que se acercan o para los que se alejan, pero no para los que están en la cresta de la ola. En el gobierno ha sido ministra de Vivienda y de Defensa, un cargo de gran relieve público en la medida en que lo ocupaba una mujer embarazada, más que por sí mismo: ¿cuántos recuerdan el nombre de su predecesor?
Nunca ha sido la líder del PSC. Esta función la han llevado como han podido Narcis Serra o José Montilla, y ahora que éste se hace a un lado para purgar la derrota autonómica de noviembre, otros nombres suenan más que el suyo para el recambio. Demasiado tiempo en Madrid, demasiada apuesta por un escenario en detrimento del otro. Para heredar la maltrecha baronía catalana se postula Miquel Iceta, que ya lanza decálogos de renovación en los que intenta la cuadratura del círculo. Quizás ahora la que se define como "catalana en Madrid" vuelva a casa como si fuera Navidad, pero no todos la van a esperar con los brazos abiertos. En los chispazos bipolares que sufre la identidad nacional del PSC, ella tiene una posición demasiado marcada para tender puentes, aunque el proceso congresual puede ser una gran caja de sorpresas.
No es por tanto baronesa de su baronía, pero tampoco forma parte del selecto elenco de políticos madrileños de pata negra criados en la corte y curados en los secaderos del poder de verdad, este espacio prieto donde todos se conocen, hablan, pelean sin sangre y deciden según el tamaño de los respectivos poderes. Rubalcaba sí que es uno de ellos. Sabe por viejo y sabe por diablo, y tiene una libreta con todos los pecados. De alguna manera, con todo eso topó Zapatero, que no deja de ser un chico de provincias que ganó el congreso del PSOE en un descuido de todos los demás, y que ahora está descubriendo el frío que hace en la calle cuando a uno le cierran los salones.
Pese a todo ello, Chacón se ganó la etiqueta de emergente con futuro, las encuestas de popularidad le otorgaron la bendición y quienes recelaban ante el retorno de los dinosaurios del felipismo jalearon su precandidatura. Pero la tempestad arrecia, y como decía el de Loyola, en tiempo de desolación es mejor no hacer mudanza. Lo ha recordado abruptamente otro vasco, Patxi López. Zapatero ya nombró al sucesor cuando convirtió a Rubalcaba en vicepresidente y portavoz, ¿verdad? Pues aténganse a ello los hermanos, y arrieros somos. El jueves se lo ordenaron a Chacón: "ya te dejaremos jugar otro rato". Y casi se le saltan las lágrimas
Soy el resultado de mi día a día, de mis sentimientos, de mis emociones. Soy el resultado de mi dolor, de mis alegrías, de mis angustias y de mis melancolías. En mi etapa laboral he vivido poco, he amado demasiado y he sufrido todo lo que he amado.
lunes, 30 de mayo de 2011
sábado, 28 de mayo de 2011
LA VÍDA.
Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito <¡Todo!>, y el eco dice <¡Nada!>.
Grito <¡Nada!>, y el eco dice <¡Todo!>.
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)
Que más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo, para nada.
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito <¡Todo!>, y el eco dice <¡Nada!>.
Grito <¡Nada!>, y el eco dice <¡Todo!>.
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)
Que más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo, para nada.
jueves, 19 de mayo de 2011
A LA CAZA...
Escondido, oculto entre las sombras de los contenedores, acecha perverso y malvado el nuevo gavilán pollero. Sonrisa profidén, de folleto de gabinete dental, espera a su presa, babeando obsceno: la carne es jugosa y tierna, un sabroso bocado con el que saciar su ansia. Lleva varias capturas, hoy el día ha colmado de sobras su voraz apetito. Pero la noche aún no ha caído, algún incauto quedará que se preste a sucumbir a su feroz ataque. Aguarda tranquilo, uno más, uno que anotar a sus conquistas. Con éste, el cupo cubierto con creces, un triunfo seguro. El carroñero se yergue, su víctima está muy cerca. Afila sus garras, se lanzará sobre ella y la devorará, vamos si la devorará. Ya está, el siguiente en la lista va a girar en la esquina y tropezará con su destino. No tiene escapatoria. Un paso, otro más. Por fin, depredador y cordero frente a frente. La caza excita aún más al carnicero, pues el trofeo no viene solo, una de sus crías le acompaña. Más placer, más premio.
El ave rapaz controla la situación, lo domina todo y entonces, seguro de que el indefenso pardillo no huirá abandonando a su prole, ataca sin piedad, a muerte. Es una lucha desigual, poderoso y codicioso explotador que no rinde hasta vencer contra un indefenso que no sabe cómo escabullirse. No hay reacción, la sorpresa es la dueña. El asaltante agarra con fuerza la mano del inocente, mira a la cámara que siempre le acompaña, luce su espléndida dentadura, se inclina veloz ante el niño y, sin dar tiempo a la reacción, le besa en la mejilla. No contento todavía, con una agilidad felina obliga al atónito atracado a coger un sobre con una papeleta dentro. Es entonces cuando profiere su amenaza, cuando se sirve del terror para derrotar cualquier resistencia. «Vótame. Si eliges a otro, la muerte te alcanzará lenta y dolorosamente. Yo soy tu futuro, sin mí no eres nada». Una sonrisa, otra foto y el candidato desaparece raudo, despliega sus alas y parte a su cueva. Hay que reponer fuerzas, el día siguiente promete más sangre. Mientras, el sorprendido recupera los sentidos, recompone su figura, limpia la cara de su hijo y, al ver alejarse al nuevo gavilán pollero, piensa: «Lástima no tener una escopeta. Buena pieza se me escapa».
El ave rapaz controla la situación, lo domina todo y entonces, seguro de que el indefenso pardillo no huirá abandonando a su prole, ataca sin piedad, a muerte. Es una lucha desigual, poderoso y codicioso explotador que no rinde hasta vencer contra un indefenso que no sabe cómo escabullirse. No hay reacción, la sorpresa es la dueña. El asaltante agarra con fuerza la mano del inocente, mira a la cámara que siempre le acompaña, luce su espléndida dentadura, se inclina veloz ante el niño y, sin dar tiempo a la reacción, le besa en la mejilla. No contento todavía, con una agilidad felina obliga al atónito atracado a coger un sobre con una papeleta dentro. Es entonces cuando profiere su amenaza, cuando se sirve del terror para derrotar cualquier resistencia. «Vótame. Si eliges a otro, la muerte te alcanzará lenta y dolorosamente. Yo soy tu futuro, sin mí no eres nada». Una sonrisa, otra foto y el candidato desaparece raudo, despliega sus alas y parte a su cueva. Hay que reponer fuerzas, el día siguiente promete más sangre. Mientras, el sorprendido recupera los sentidos, recompone su figura, limpia la cara de su hijo y, al ver alejarse al nuevo gavilán pollero, piensa: «Lástima no tener una escopeta. Buena pieza se me escapa».
viernes, 6 de mayo de 2011
SÓLO UN LIBRO.
Él descansaba olvidado. Un alma solitaria en medio del
camino, en un peldaño de madera. Sus ojos jamás se
habían abierto, dejando penetrar en ellos la clara luz del
estío. Vivía en un letargo absoluto de años, de sueño, de
muerte en vida. La gente pasaba por su lado, ignorándole,
considerándole parte del mobiliario, un retal más de pared,
de mármol o de vidrio. Se sentía, en lo más profundo de su
corazón de papel y letras, condenado a una existencia
miserable de tedio y soledad. Las horas desfilaban lentas,
vagabundas ante el tic tac perezoso de las manecillas del
reloj, ya desacompasado, triste, carente de ritmo.
De pronto, un día sucedió. A priori un roce fortuito
fruto de la casualidad, posteriormente fuerza tremenda
que le arrancó de su insoportable aburrimiento. Unas
manos separaron cuidadosamente sus páginas, dos ojos se
clavaron en sus letras y alguien comenzó a leer.
Su esencia cambió entonces irremediablemente.
Se transformó en viajero, en transporte de pensamientos
e ideas, en mensaje en una botella que al fín llegaba
a su destinatario. Se convirtió en puente entre lo abstracto
y lo tangible. Ahora era una ventana, una puerta. Era sueño,
sonrisa y llanto, era viaje y fantasía. Y comenzó a empapar
a la persona que le leía. No solo se sabía visto y escuchado,
sino también saboreado y sentido, impregnado de total
libertad al lector, que acababa de descubrir por primera vez,
la magia de internarse en el entendimiento y la felicidad
que ofrece a puñados un libro.
camino, en un peldaño de madera. Sus ojos jamás se
habían abierto, dejando penetrar en ellos la clara luz del
estío. Vivía en un letargo absoluto de años, de sueño, de
muerte en vida. La gente pasaba por su lado, ignorándole,
considerándole parte del mobiliario, un retal más de pared,
de mármol o de vidrio. Se sentía, en lo más profundo de su
corazón de papel y letras, condenado a una existencia
miserable de tedio y soledad. Las horas desfilaban lentas,
vagabundas ante el tic tac perezoso de las manecillas del
reloj, ya desacompasado, triste, carente de ritmo.
De pronto, un día sucedió. A priori un roce fortuito
fruto de la casualidad, posteriormente fuerza tremenda
que le arrancó de su insoportable aburrimiento. Unas
manos separaron cuidadosamente sus páginas, dos ojos se
clavaron en sus letras y alguien comenzó a leer.
Su esencia cambió entonces irremediablemente.
Se transformó en viajero, en transporte de pensamientos
e ideas, en mensaje en una botella que al fín llegaba
a su destinatario. Se convirtió en puente entre lo abstracto
y lo tangible. Ahora era una ventana, una puerta. Era sueño,
sonrisa y llanto, era viaje y fantasía. Y comenzó a empapar
a la persona que le leía. No solo se sabía visto y escuchado,
sino también saboreado y sentido, impregnado de total
libertad al lector, que acababa de descubrir por primera vez,
la magia de internarse en el entendimiento y la felicidad
que ofrece a puñados un libro.
jueves, 21 de abril de 2011
PERDÓNAME, DIOS MÍO...
No sé qué esperan los emprendedores cuando se quejan de la cantidad de trámites necesarios para poner en marcha una idea. Si lo hacen es por desconocimiento. Hace unos años, Dios visitó a Noé y le dijo: "Una vez más, la Tierra se ha hecho inhabitable. Debo actuar. Construye un arca y reúne una pareja de cada ser vivo. Tienes 6 meses antes de que envíe la lluvia durante 40 días y 40 noches". Cumplido el plazo, el Señor divisó a Noé barriendo el patio. "¿Dónde está el arca?".
"Perdóname, Dios mío, pero los tiempos han cambiado. Necesitaba un permiso de construcción para comenzar. He debido discutir semanas con un inspector sobre el sistema de alarma contra incendios. Durante ese tiempo, el vecindario me ha citado porque violaba las normas de la comunidad construyendo un arca donde iba a obstruirles la vista. Hubo que nombrar un tribunal de arbitraje para conseguir un pacto. Los servicios de urbanismo han presentado una memoria sobre los trabajos necesarios para hacer llegar el agua a mi patio. Cuando les he advertido que el mar llegaría al arca, han estado a punto de informar a los servicios sociales para que se hicieran cargo de mí. Después tenía que cortar la madera. Las protectoras del medio ambiente se han unido para impedirme cortar árboles, so pretexto de que pondría en peligro a varias especies de animales. He intentado explicarles que, al contrario, toda esa madera serviría para salvar especies. Nada, como si oyen llover. Comencé a reunir parejas y, debido a la previsión de espacio, me acusaron de actos de crueldad. Sigo a la espera del estudio de la agencia de desarrollo sostenible. Empleo dice que, de contratar a voluntarios y a mis hijos, nada. La Agencia Tributaria me ha confiscado los bienes por intentar huir ilegalmente y Aduanas me acusa de pretender pasar la frontera con especies en peligro de extinción.
Perdóname, Dios mío, pero necesitaré más de 10 años para construir el arca". De inmediato, las nubes desaparecieron, brilló el arco iris y Noé preguntó: "¿Entonces no vas a destruir la Tierra?". "No hace falta. Ya está la Administración".
"Perdóname, Dios mío, pero los tiempos han cambiado. Necesitaba un permiso de construcción para comenzar. He debido discutir semanas con un inspector sobre el sistema de alarma contra incendios. Durante ese tiempo, el vecindario me ha citado porque violaba las normas de la comunidad construyendo un arca donde iba a obstruirles la vista. Hubo que nombrar un tribunal de arbitraje para conseguir un pacto. Los servicios de urbanismo han presentado una memoria sobre los trabajos necesarios para hacer llegar el agua a mi patio. Cuando les he advertido que el mar llegaría al arca, han estado a punto de informar a los servicios sociales para que se hicieran cargo de mí. Después tenía que cortar la madera. Las protectoras del medio ambiente se han unido para impedirme cortar árboles, so pretexto de que pondría en peligro a varias especies de animales. He intentado explicarles que, al contrario, toda esa madera serviría para salvar especies. Nada, como si oyen llover. Comencé a reunir parejas y, debido a la previsión de espacio, me acusaron de actos de crueldad. Sigo a la espera del estudio de la agencia de desarrollo sostenible. Empleo dice que, de contratar a voluntarios y a mis hijos, nada. La Agencia Tributaria me ha confiscado los bienes por intentar huir ilegalmente y Aduanas me acusa de pretender pasar la frontera con especies en peligro de extinción.
Perdóname, Dios mío, pero necesitaré más de 10 años para construir el arca". De inmediato, las nubes desaparecieron, brilló el arco iris y Noé preguntó: "¿Entonces no vas a destruir la Tierra?". "No hace falta. Ya está la Administración".
viernes, 15 de abril de 2011
ADIVINA, ADIVINANZA...
No respeta al obrero,
dice que es socialista,
desvalija al funcionario,
paraliza al pensionista.
Mentiroso compulsivo,
ignorante irremediable,
malvado y con mucha saña,
nunca hubo una persona,
más dañina para España.
No puedo decir su nombre,
te lo digo con salero,
que si votas a este tío,
en el INEM yo te espero.
dice que es socialista,
desvalija al funcionario,
paraliza al pensionista.
Mentiroso compulsivo,
ignorante irremediable,
malvado y con mucha saña,
nunca hubo una persona,
más dañina para España.
No puedo decir su nombre,
te lo digo con salero,
que si votas a este tío,
en el INEM yo te espero.
domingo, 3 de abril de 2011
CUANDO YO ME HAYA MUERTO...
Cuando yo me haya muerto...entre otras cosas
leerás estos versos que para tí.. yo escribía...
y verás en mi letra, quizás algo borrosa
que mi amor fue sincero y jamás fantasía.
Cuando yo me haya muerto, y el tiempo borrado
las cosas más íntimas que entre los dos había...
tomarás éste libro...que a tí he dedicado
y leerás en él...mis viejas poesías.
Cuando yo me haya muerto...después de ese suceso
te quedará el recuerdo...como melancolía...
recordarás mis cosas...recordarás mis besos
cada vez que tu leas mis viejas poesías.
Cuando yo me haya muerto, no será un cautiverio
porque después de muerto, me tendrás todavía...
tu aquí en nuestra alcoba y yo en el cementerio
unirán nuestras manos...mis viejas poesias.
Cuando yo me haya muerto...no podrás olvidarme
porque noche tras noche yo te haré compañia
y nunca lograrás que yo logre marcharme
sin ver que tu has leído mis viejas poesias.
Cuando yo me haya muerto...pedazo de mi vida...
moriré convencido de que tu me querías
y vendré noche a noche...cuando ya estés dormida
a decirte...en silencio...MIS NUEVAS POESIAS.
leerás estos versos que para tí.. yo escribía...
y verás en mi letra, quizás algo borrosa
que mi amor fue sincero y jamás fantasía.
Cuando yo me haya muerto, y el tiempo borrado
las cosas más íntimas que entre los dos había...
tomarás éste libro...que a tí he dedicado
y leerás en él...mis viejas poesías.
Cuando yo me haya muerto...después de ese suceso
te quedará el recuerdo...como melancolía...
recordarás mis cosas...recordarás mis besos
cada vez que tu leas mis viejas poesías.
Cuando yo me haya muerto, no será un cautiverio
porque después de muerto, me tendrás todavía...
tu aquí en nuestra alcoba y yo en el cementerio
unirán nuestras manos...mis viejas poesias.
Cuando yo me haya muerto...no podrás olvidarme
porque noche tras noche yo te haré compañia
y nunca lograrás que yo logre marcharme
sin ver que tu has leído mis viejas poesias.
Cuando yo me haya muerto...pedazo de mi vida...
moriré convencido de que tu me querías
y vendré noche a noche...cuando ya estés dormida
a decirte...en silencio...MIS NUEVAS POESIAS.
jueves, 31 de marzo de 2011
DESCONCIERTO DE PRIMAVERA
La primavera ha comenzado plena, pero, como si de un concierto se tratase, los violines han dejado de sonar cuando imitaban el canto de los pájaros, y un redoble de timbales, en su lugar, irrumpe por la fuerza en el espacio de su pentagrama apropiado, para robarle toda la belleza. Cumplido y remontado el 21 de marzo, esta sinfonía de prometedores colores, no marca la luz de entrada para el nuevo movimiento del sol en el equinoccio primaveral. Podríamos asegurar que no se aventura al inicio del "allegro", y sigue sosteniendo el "largo" que es con lo que define Vivaldi el segundo movimiento de su invierno, evocador de una tarde de lluvia al calor del fuego...Oigo desde mi ventana el lamento constante del viento, y el cristal se inunda de agonía estrellando las lágrimas contra su cuerpo...
En las civilizaciones antiguas, el comienzo de la primavera estaba marcado por las lluvias, esperadas con gozo por aquello de la subsistencia, y así se ha iniciado en nuestros días, donde, por el contrario, se crea una esperanza basada más en los beneficios terapéuticos que el sol nos proporciona, que en la necesidad de un abono para rehacer la energía de las tierras. Los almendros se disfrazan con flores rosadas, o níveas, y los manzanos, los guindos, los cerezos... batallarán a la defensa de mantener su peculiar vestimenta, porque con el asomo de las previstas heladas, no responderá por ellos ni la Divina Providencia. Hasta las florecillas silvestres que alfombran la superficie de los bancales, han replegado sus pétalos, ocultando así el colorido de la primavera... ¡Qué melancolía, contemplar ahora la opacidad del sol!... esa la luz plomiza que nos da cierta complacencia cuando la llegada del invierno asoma por la necesidad de sentir el orden de los ciclos programados por la naturaleza...
Pero, en esta estrenada primavera, no hay nada que se advierta ordenado: ni las ideas políticas, que prevén las elecciones municipales para el cambio, ni Zapatero que se ampara en un círculo protector y nos mantiene en la duda continua ante miles de desempleados, ni Gadafi que se toma al mundo por montera y desordena las esperanzas de paz por las que se ha cobrado ya, en Libia, 8.000 víctimas... ¡Ay!... Y en la línea roja, ese Japón que baja su escalafón como potencia económica, cuando es la destrucción terrible que le sobreviene a causa de una inmensa furia de la naturaleza: terremoto o tsunami, y que remata con la voraz consecuencia de una catástrofe nuclear desde la central de Fukushima, sembrando para siempre -seguro- la tragedia... Donde no hay muerte, hay contaminación, desparecidos bajo los escombros, escasez de agua, falta de alimentos, de energía eléctrica... Falta, sobre todo, de justicia en el universo programado de la Naturaleza, deseos de templanza rogados a la Madre Tierra, que no cuida por igual a sus hijos en un intento de selección natural, como la gata rabiosa con su camada excesiva.
Alguien dijo que las guerras destruían el sobrante de la humanidad... ¿Una forma grotesca de desaparecer?... o tal vez ¿para paliar el problema de su pobreza?... Estamos llenos de impotencia. La guerra ya no la hacen sólo los hombres en su afán de dominación, conseguir petróleo, mayor riqueza de recursos... sino la ira que siente nuestro planeta, quizás por causas que hieren profundamente su sensibilidad, o en un intento de autosalvación misteriosa y sempiterna. Primavera deshojada. Un desconcierto de primavera.
En las civilizaciones antiguas, el comienzo de la primavera estaba marcado por las lluvias, esperadas con gozo por aquello de la subsistencia, y así se ha iniciado en nuestros días, donde, por el contrario, se crea una esperanza basada más en los beneficios terapéuticos que el sol nos proporciona, que en la necesidad de un abono para rehacer la energía de las tierras. Los almendros se disfrazan con flores rosadas, o níveas, y los manzanos, los guindos, los cerezos... batallarán a la defensa de mantener su peculiar vestimenta, porque con el asomo de las previstas heladas, no responderá por ellos ni la Divina Providencia. Hasta las florecillas silvestres que alfombran la superficie de los bancales, han replegado sus pétalos, ocultando así el colorido de la primavera... ¡Qué melancolía, contemplar ahora la opacidad del sol!... esa la luz plomiza que nos da cierta complacencia cuando la llegada del invierno asoma por la necesidad de sentir el orden de los ciclos programados por la naturaleza...
Pero, en esta estrenada primavera, no hay nada que se advierta ordenado: ni las ideas políticas, que prevén las elecciones municipales para el cambio, ni Zapatero que se ampara en un círculo protector y nos mantiene en la duda continua ante miles de desempleados, ni Gadafi que se toma al mundo por montera y desordena las esperanzas de paz por las que se ha cobrado ya, en Libia, 8.000 víctimas... ¡Ay!... Y en la línea roja, ese Japón que baja su escalafón como potencia económica, cuando es la destrucción terrible que le sobreviene a causa de una inmensa furia de la naturaleza: terremoto o tsunami, y que remata con la voraz consecuencia de una catástrofe nuclear desde la central de Fukushima, sembrando para siempre -seguro- la tragedia... Donde no hay muerte, hay contaminación, desparecidos bajo los escombros, escasez de agua, falta de alimentos, de energía eléctrica... Falta, sobre todo, de justicia en el universo programado de la Naturaleza, deseos de templanza rogados a la Madre Tierra, que no cuida por igual a sus hijos en un intento de selección natural, como la gata rabiosa con su camada excesiva.
Alguien dijo que las guerras destruían el sobrante de la humanidad... ¿Una forma grotesca de desaparecer?... o tal vez ¿para paliar el problema de su pobreza?... Estamos llenos de impotencia. La guerra ya no la hacen sólo los hombres en su afán de dominación, conseguir petróleo, mayor riqueza de recursos... sino la ira que siente nuestro planeta, quizás por causas que hieren profundamente su sensibilidad, o en un intento de autosalvación misteriosa y sempiterna. Primavera deshojada. Un desconcierto de primavera.
jueves, 17 de marzo de 2011
CINCUENTA MARZOS
Que por marzo era, por marzo,
cuando sellaron su amor
y hace ya cincuenta años,
volando el tiempo pasó.
Un dieciocho de marzo
se casaron ellos dos,
y del brazo comenzaron
la vida en común unión.
Que por marzo era, por marzo,
vestidos para la ocasión,
Antonio e Isabel se casaban
rodeados de ilusión.
Tan elegantes y guapos
confirmaron su amor,
y con toda la familia
reunida a su alrededor.
Que por marzo era, por marzo,
cuando se miran los dos
con cariño y con respeto,
recuerdan con emoción
los momentos más felices
que hubo en su relación,
y las distintas etapas
que la pareja superó.
Que por marzo es, sí, por marzo,
¡cómo el tiempo nos cambió!
crecimos, corrieron los años,
y cada hijo siguió
su camino en los estudios,
la profesión y el amor,
y alguno desarrolla su vida
en distinta población.
Que por marzo es, sí, por marzo,
¡sigue corriendo el reloj!
Cuando las fuerzas flaquean,
vino otra satisfacción:
la llegada de tres nietos,
tres, que brillan como el sol,
contagiándoos energía,
alegría e ilusión.
Que por marzo es, sí, por marzo,
vuestras bodas de oro son,
cumplís los cincuenta años
en esta celebración.
Hoy hijos, nietos y hermanos,
acompañándoos aquí están
y, contentos, os pedimos
de verdad, de corazón:
que sigáis por muchos años
compartiendo vuestro amor.
Dedicado a mis cuñados Isabel y Antonio en sus bodas de Oro. Ella, Isabel, es una mujer especial. Ella ha sido siempre más que una hermana para todos nosotros, ejerciendo muchas veces de madre para sus hermanas, esa segunda madre que a todos nos gustaría tener.
¡¡Enhorabuena a los dos!!
cuando sellaron su amor
y hace ya cincuenta años,
volando el tiempo pasó.
Un dieciocho de marzo
se casaron ellos dos,
y del brazo comenzaron
la vida en común unión.
Que por marzo era, por marzo,
vestidos para la ocasión,
Antonio e Isabel se casaban
rodeados de ilusión.
Tan elegantes y guapos
confirmaron su amor,
y con toda la familia
reunida a su alrededor.
Que por marzo era, por marzo,
cuando se miran los dos
con cariño y con respeto,
recuerdan con emoción
los momentos más felices
que hubo en su relación,
y las distintas etapas
que la pareja superó.
Que por marzo es, sí, por marzo,
¡cómo el tiempo nos cambió!
crecimos, corrieron los años,
y cada hijo siguió
su camino en los estudios,
la profesión y el amor,
y alguno desarrolla su vida
en distinta población.
Que por marzo es, sí, por marzo,
¡sigue corriendo el reloj!
Cuando las fuerzas flaquean,
vino otra satisfacción:
la llegada de tres nietos,
tres, que brillan como el sol,
contagiándoos energía,
alegría e ilusión.
Que por marzo es, sí, por marzo,
vuestras bodas de oro son,
cumplís los cincuenta años
en esta celebración.
Hoy hijos, nietos y hermanos,
acompañándoos aquí están
y, contentos, os pedimos
de verdad, de corazón:
que sigáis por muchos años
compartiendo vuestro amor.
Dedicado a mis cuñados Isabel y Antonio en sus bodas de Oro. Ella, Isabel, es una mujer especial. Ella ha sido siempre más que una hermana para todos nosotros, ejerciendo muchas veces de madre para sus hermanas, esa segunda madre que a todos nos gustaría tener.
¡¡Enhorabuena a los dos!!
sábado, 12 de marzo de 2011
TE QUIERO TANTO
Me vale tu compañía
a pesar de no tenerte,
porque sentirte es quererte,
aunque sea ilusión mía.
Hoy se que vendrás,
pues sé que te siento.
Ya noto el compás,
tu ritmo tremendo.
Has de maldecirme
por amarte tanto,
quiero seducirte
tenerte en mis brazos.
Hoy noto que te tengo
por tu calor tan grato.
Hoy espero que dure
más que ayer, cielos santos.
Me inspira nuestro amor
aquel de tantos años.
¿Que jamás fueron años?
¡Siglos! Me he equivocado.
Hoy tengo tres palabras:
te será extraño.
No es extraña sorpresa:
Te quiero tanto.
a pesar de no tenerte,
porque sentirte es quererte,
aunque sea ilusión mía.
Hoy se que vendrás,
pues sé que te siento.
Ya noto el compás,
tu ritmo tremendo.
Has de maldecirme
por amarte tanto,
quiero seducirte
tenerte en mis brazos.
Hoy noto que te tengo
por tu calor tan grato.
Hoy espero que dure
más que ayer, cielos santos.
Me inspira nuestro amor
aquel de tantos años.
¿Que jamás fueron años?
¡Siglos! Me he equivocado.
Hoy tengo tres palabras:
te será extraño.
No es extraña sorpresa:
Te quiero tanto.
jueves, 10 de marzo de 2011
BAJO LA TRISTE MIRADA
Bajo la triste mirada
de un sauce que se desloma
caen sus hojas como párpados
de un árbol que siempre llora.
Acicalado discierne,
qué solo está entre sus sombras;
pero lo que más le asombra
es la tristeza que tiene.
La mimosa femenina
florecer sus brazos quiere,
pero al ver que el sauce llora
marchitas sus flores cree.
Tan triste eres, mi sauce,
que no florecer me hiere
pero lo que más me duele
es ver como siempre lloras.
de un sauce que se desloma
caen sus hojas como párpados
de un árbol que siempre llora.
Acicalado discierne,
qué solo está entre sus sombras;
pero lo que más le asombra
es la tristeza que tiene.
La mimosa femenina
florecer sus brazos quiere,
pero al ver que el sauce llora
marchitas sus flores cree.
Tan triste eres, mi sauce,
que no florecer me hiere
pero lo que más me duele
es ver como siempre lloras.
miércoles, 2 de marzo de 2011
ES ELLA, ¡¡ERA ELLA!!
Todavía te busco, mujer que busco en vano,
mujer que tantas veces cruzaste mi sendero,
sin alcanzarte nunca cuando extendí la mano
y sin que me escucharas cuando dije: “te quiero…”
Y, sin embargo, espero. Y el tiempo pasa y pasa.
Y ya llega el otoño, y espero todavía:
De lo que fue una hoguera sólo queda una brasa,
pero sigo soñando que he de encontrarte un día.
Y quizás, en la sombra de mi esperanza ciega,
si al fin te encuentro un día, me sentiré cobarde,
al comprender, de pronto, que lo que nunca llega
nos entristece menos que lo que llega tarde.
Y sentiré en el fondo de mis manos vacías,
más allá de la bruma de mis ojos huraños,
la ansiedad de las horas convirtiéndose en días
y el horror de los días convirtiéndose en años…
Pues quizás esté mustia tu frente soñadora,
ya sin calor la llama, ya sin fulgor la estrella…
Y al no decir: “¡Es ella!” –como diría ahora-
seguiré mi camino, murmurando: “Era ella…”
mujer que tantas veces cruzaste mi sendero,
sin alcanzarte nunca cuando extendí la mano
y sin que me escucharas cuando dije: “te quiero…”
Y, sin embargo, espero. Y el tiempo pasa y pasa.
Y ya llega el otoño, y espero todavía:
De lo que fue una hoguera sólo queda una brasa,
pero sigo soñando que he de encontrarte un día.
Y quizás, en la sombra de mi esperanza ciega,
si al fin te encuentro un día, me sentiré cobarde,
al comprender, de pronto, que lo que nunca llega
nos entristece menos que lo que llega tarde.
Y sentiré en el fondo de mis manos vacías,
más allá de la bruma de mis ojos huraños,
la ansiedad de las horas convirtiéndose en días
y el horror de los días convirtiéndose en años…
Pues quizás esté mustia tu frente soñadora,
ya sin calor la llama, ya sin fulgor la estrella…
Y al no decir: “¡Es ella!” –como diría ahora-
seguiré mi camino, murmurando: “Era ella…”
sábado, 26 de febrero de 2011
POEMA DE LA CULPA.
Yo la amé, y era de otro, que también la quería.
Perdónala Señor, porque la culpa es mía.
Después de haber besado sus cabellos de trigo,
nada importa la culpa, pues no importa el castigo.
Fue un pecado quererla, Señor, y, sin embargo
mis labios están dulces por ese amor amargo.
Ella fue como un agua callada que corría...
Si es culpa tener sed, toda la culpa es mía.
Perdónala Señor, tú que le diste a ella
su frescura de lluvia y esplendor de estrella.
Su alma era transparente como un vaso vacío:
yo lo llené de amor. Todo el pecado es mío.
Pero, ¿cómo no amarla, si tú hiciste que fuera
turbadora y fragante como la primavera?
¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío
sobre la yerba seca y ávida del estío?
Trataré de rechazarla, Señor, inútilmente,
como un surco que intenta rechazar el simiente.
Era de otro. Era de otro que no la merecía,
y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía.
Era de otro, Señor, pero hay cosas sin dueño:
las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.
Y ella me dio su amor como se da una rosa
como quien lo da todo, dando tan poca cosa...
Una embriaguez extraña nos venció poco a poco:
ella no fue culpable, Señor... ni yo tampoco
La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella
y me diste los ojos para mirarla a ella.
Sí, nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar
y si es culpa de un río cuando corre hacia el amar.
Es tan bella, Señor, y es tan suave, y tan clara,
que sería pecado mayor si no la amara.
Y por eso, perdóname, Señor, porque es tan bella,
que tú, que hiciste el agua, y la flor, y la estrella,
tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,
tú también la amarías, ¡si pudieras ser hombre!
Perdónala Señor, porque la culpa es mía.
Después de haber besado sus cabellos de trigo,
nada importa la culpa, pues no importa el castigo.
Fue un pecado quererla, Señor, y, sin embargo
mis labios están dulces por ese amor amargo.
Ella fue como un agua callada que corría...
Si es culpa tener sed, toda la culpa es mía.
Perdónala Señor, tú que le diste a ella
su frescura de lluvia y esplendor de estrella.
Su alma era transparente como un vaso vacío:
yo lo llené de amor. Todo el pecado es mío.
Pero, ¿cómo no amarla, si tú hiciste que fuera
turbadora y fragante como la primavera?
¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío
sobre la yerba seca y ávida del estío?
Trataré de rechazarla, Señor, inútilmente,
como un surco que intenta rechazar el simiente.
Era de otro. Era de otro que no la merecía,
y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía.
Era de otro, Señor, pero hay cosas sin dueño:
las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.
Y ella me dio su amor como se da una rosa
como quien lo da todo, dando tan poca cosa...
Una embriaguez extraña nos venció poco a poco:
ella no fue culpable, Señor... ni yo tampoco
La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella
y me diste los ojos para mirarla a ella.
Sí, nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar
y si es culpa de un río cuando corre hacia el amar.
Es tan bella, Señor, y es tan suave, y tan clara,
que sería pecado mayor si no la amara.
Y por eso, perdóname, Señor, porque es tan bella,
que tú, que hiciste el agua, y la flor, y la estrella,
tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,
tú también la amarías, ¡si pudieras ser hombre!
jueves, 24 de febrero de 2011
LA HOGUERA DEL AMOR.
Diré que junto a un árbol resplandece una hoguera,
y que estará encendida mañana igual que ayer…
En invierno y otoño, verano y primavera,
arde esa hoguera loca sin que deje de arder.
Le dio sus hojas secas el árbol corpulento;
después, las hojas verdes, y los gajos quizás…
Y aunque es mayor la llama cuando le sopla el viento
no importa si arde pronto, porque ilumina más.
Y no importa si el árbol no tiene flor ni fruto,
porque muere en el sueño de una muerte feliz:
y cuando falten ramas para el fugaz tributo,
convertirá en cenizas su tronco y su raíz.
Más, si alguien no comprende la verdad escondida
en la hoguera implacable y en el árbol sin flor,
yo le diré que el árbol que se quema es mi vida,
y que la hoguera que lo extermina es el amor.
y que estará encendida mañana igual que ayer…
En invierno y otoño, verano y primavera,
arde esa hoguera loca sin que deje de arder.
Le dio sus hojas secas el árbol corpulento;
después, las hojas verdes, y los gajos quizás…
Y aunque es mayor la llama cuando le sopla el viento
no importa si arde pronto, porque ilumina más.
Y no importa si el árbol no tiene flor ni fruto,
porque muere en el sueño de una muerte feliz:
y cuando falten ramas para el fugaz tributo,
convertirá en cenizas su tronco y su raíz.
Más, si alguien no comprende la verdad escondida
en la hoguera implacable y en el árbol sin flor,
yo le diré que el árbol que se quema es mi vida,
y que la hoguera que lo extermina es el amor.
SESIÓN DE CONTROL DEL 23-F
«No, hombre, no, que hoy no es el día, que me viene muy mal. Verá usted, a lo que me pregunta prefiero no contestar, no se tercia que usted me requiera sobre el tema económico siendo la fecha que es. Treinta años hace que fracasó la intentona de golpe de estado, y debemos estar centrados únicamente en rememorar el triunfo de la democracia y en felicitarnos todos los que estamos en la Cámara por lo libres que somos.
Así que no sea impertinente, no me pregunte sobre mi valoración al respecto de la caída del 0,1% de la economía española comparada con la subida del 1,7% de la zona euro. Eso es una menudencia comparada con la magnitud de lo que celebramos. Confórmese con el habitual no sé, no contesto, o, si así lo prefiere, le digo lo acostumbrado, que su política es echarme la culpa de todo, y tan contentos.
Eso sí, para que lo tenga presente, si el martes que viene insiste usted en el fondo y forma de sus cuestiones, no espere respuestas concretas. Parece mentira que no sepa ni respete algo tan importante como la creación en 1872 del Parque Nacional Yellowstone en los USA, hogar y morada del oso Yogui y de BuBu, a la sazón iconos del buen hacer a los que he imitado últimamente. Si demuestra paciencia, en un par de añitos le permitiré un análisis más acertado de la situación. Un poco de por favor, no me pierda la compostura, que está usted meando fuera del tiesto».
Así habló Zaratustra en el Congreso el día 23 de febrero de 2011, en la sesión de control y ante las preguntas de Mariano Rajoy. Palabra de Dios, te alabamos, óyenos (alucinante es poco). borrador
Así que no sea impertinente, no me pregunte sobre mi valoración al respecto de la caída del 0,1% de la economía española comparada con la subida del 1,7% de la zona euro. Eso es una menudencia comparada con la magnitud de lo que celebramos. Confórmese con el habitual no sé, no contesto, o, si así lo prefiere, le digo lo acostumbrado, que su política es echarme la culpa de todo, y tan contentos.
Eso sí, para que lo tenga presente, si el martes que viene insiste usted en el fondo y forma de sus cuestiones, no espere respuestas concretas. Parece mentira que no sepa ni respete algo tan importante como la creación en 1872 del Parque Nacional Yellowstone en los USA, hogar y morada del oso Yogui y de BuBu, a la sazón iconos del buen hacer a los que he imitado últimamente. Si demuestra paciencia, en un par de añitos le permitiré un análisis más acertado de la situación. Un poco de por favor, no me pierda la compostura, que está usted meando fuera del tiesto».
Así habló Zaratustra en el Congreso el día 23 de febrero de 2011, en la sesión de control y ante las preguntas de Mariano Rajoy. Palabra de Dios, te alabamos, óyenos (alucinante es poco). borrador
miércoles, 16 de febrero de 2011
LAMENTOS DE OTOÑO
Como tantas cosas lejanas
que se acercan sin un rumor,
llegaron las primeras canas
y quizás el último amor.
Y el amor que pasó deprisa,
y el que nunca llegó a pasar,
entristecieron mi sonrisa
igual que un ciego frente al mar.
Yo soñaba con un cariño
que acaso tuve y se me fue,
y me eché a llorar como un niño
que llora sin saber por qué.
Hoy asoman rostros extraños
sobriamente frente a mí:
Hoy llegan los años huraños
diciéndome: “Estamos aquí”.
Y he de morir soñando cosas
que deseé y no conseguí…
Y seguirán naciendo rosas,
pero no serán para mí.
Yo buscaba las cosas bellas
sin importarme en que lugar.
Y otros mirarán las estrellas
que yo no volveré a mirar.
Y nombrar lo que no se nombra
-un gran silencio y una cruz-,
y penetrar en esa sombra,
yo, que tanto he amado la luz.
Tantos sueños que ya se han ido
y que jamás han de volver…
Empezar a morir de olvido,
¡oh, noche sin amanecer!
Apasionadas noches locas,
indeciblemente sin par…
Pero otros besarán las bocas
que yo dejaré de besar.
Agridulce sabor del beso,
áurea isla sin latitud:
Aunque sólo sea por eso,
no te me vayas, ¡Juventud!
No te me vayas todavía,
porque no me quiero quedar
triste de ensueño y armonía,
igual que un ciego frente al mar.
que se acercan sin un rumor,
llegaron las primeras canas
y quizás el último amor.
Y el amor que pasó deprisa,
y el que nunca llegó a pasar,
entristecieron mi sonrisa
igual que un ciego frente al mar.
Yo soñaba con un cariño
que acaso tuve y se me fue,
y me eché a llorar como un niño
que llora sin saber por qué.
Hoy asoman rostros extraños
sobriamente frente a mí:
Hoy llegan los años huraños
diciéndome: “Estamos aquí”.
Y he de morir soñando cosas
que deseé y no conseguí…
Y seguirán naciendo rosas,
pero no serán para mí.
Yo buscaba las cosas bellas
sin importarme en que lugar.
Y otros mirarán las estrellas
que yo no volveré a mirar.
Y nombrar lo que no se nombra
-un gran silencio y una cruz-,
y penetrar en esa sombra,
yo, que tanto he amado la luz.
Tantos sueños que ya se han ido
y que jamás han de volver…
Empezar a morir de olvido,
¡oh, noche sin amanecer!
Apasionadas noches locas,
indeciblemente sin par…
Pero otros besarán las bocas
que yo dejaré de besar.
Agridulce sabor del beso,
áurea isla sin latitud:
Aunque sólo sea por eso,
no te me vayas, ¡Juventud!
No te me vayas todavía,
porque no me quiero quedar
triste de ensueño y armonía,
igual que un ciego frente al mar.
lunes, 7 de febrero de 2011
SOMBRA PURA.
Ya nada me limita o me sugiere;
ya nada me somete o me domina:
vago por mi pradera cristalina,
huello el camino que mi pie prefiere.
De todo lo que atisba mi ojo, infiere
que es burdo, y es grosero… Y asesina
cuanto lo que a su paso, con inquina
separa airado, y a su paso muere.
Déjame aquí, que soy sin ser ya nada;
que rozo, con mi faz iluminada,
lo que nunca soñó mi desventura.
Déjame ya, que siendo sombra pura,
ya cumplí paso a paso mi jornada
y rebasé, valiente, mi amargura.
ya nada me somete o me domina:
vago por mi pradera cristalina,
huello el camino que mi pie prefiere.
De todo lo que atisba mi ojo, infiere
que es burdo, y es grosero… Y asesina
cuanto lo que a su paso, con inquina
separa airado, y a su paso muere.
Déjame aquí, que soy sin ser ya nada;
que rozo, con mi faz iluminada,
lo que nunca soñó mi desventura.
Déjame ya, que siendo sombra pura,
ya cumplí paso a paso mi jornada
y rebasé, valiente, mi amargura.
domingo, 30 de enero de 2011
VIAJERO TARDÍO.
Y cerraré los ojos, para siempre algún día.
Y habrá noches de estrellas que ya nunca he de ver.
Y cantará otra boca lo que cantó la mía,
cuando pasan las nubes en el atardecer.
Y habrá polvo en los bordes de las copa vacía.
donde exalté mi ensueño y aturdí mi placer.
Y en las tardes de otoño lloverá todavía,
para que otro hombre triste recuerde a otra mujer.
Todo será lo mismo y la vez diferente.
Habrá rosas y besos naciendo dulcemente
y un niño sin infancia caminando hacía el mar…
Y yo seré la sombra de un viajero tardío
que quiso ser el cauce donde pasara un río,
y fue sólo una nube que no volvió a pasar
Y habrá noches de estrellas que ya nunca he de ver.
Y cantará otra boca lo que cantó la mía,
cuando pasan las nubes en el atardecer.
Y habrá polvo en los bordes de las copa vacía.
donde exalté mi ensueño y aturdí mi placer.
Y en las tardes de otoño lloverá todavía,
para que otro hombre triste recuerde a otra mujer.
Todo será lo mismo y la vez diferente.
Habrá rosas y besos naciendo dulcemente
y un niño sin infancia caminando hacía el mar…
Y yo seré la sombra de un viajero tardío
que quiso ser el cauce donde pasara un río,
y fue sólo una nube que no volvió a pasar
martes, 18 de enero de 2011
PUEDE SER EN OTOÑO. PUEDE SER EN VERANO.
Donde quiera en las noches se abrirá una ventana
o una puerta cualquiera de una calle lejana,
no importa dónde ni cuándo, puede ser donde quiera:
ni menos en otoño, ni más en primavera.
Y hoy igual que mañana, mañana igual que ayer,
un hombre enloquecido, besará a una mujer.
Tal vez nadie lo sepa; como tal vez un día
todos irán sabiendo lo que nadie sabía.
Y para los amantes, su amor desesperado,
podrá ser un delito, pero nunca un pecado.
Por eso el amor pasa por las calles desiertas,
y es como un viento loco que quiere abrir sus puertas.
Bien saben los amantes que hay caricias que son;
no una simple caricia, sino una posesión.
Y que un beso, uno sólo, puede más que el olvido,
si se juntan dos bocas en un beso prohibido.
¡No! Un gran amor no es grande por lo mucho que dura
si se parece a un árbol: reseco en la llanura.
Y los amantes, saben, que sin querer, siquiera,
hay un amor que crece como una enredadera.
Es natural que el agua de un estanque sombrío,
sueñe en sus largas noches con el sueño de un río.
Y si por algo es triste la lluvia que no llueve,
será porque es la lluvia condenada a ser nieve.
Es natural que un día comprendan, los amantes,
que no hay nunca sin siempre, que no hay después sin antes.
Y así brota en el alma la rebelión de un sueño,
que como un perro arisco que le gruñe a su dueño.
El amor… Esa estrella de una sombra infinita,
aunque muera cien veces, cien veces resucita.
Y suele ser un niño de manos milagrosas,
que rompe las cadenas y hace nacer las rosas.
Ya no habrá días turbios. Ya no habrá noches malas,
si hay un amor secreto que nos presta sus alas.
Y el corazón renace con renovada fe,
igual que los rosales, que no saben por qué.
Donde quiera, en las noches, puede abrirse una puerta,
pero… tan suavemente, que nadie se despierta.
Puede ser en otoño. Puede ser en verano.
Una mujer, un hombre y un oscuro aposento:
Y allá fuera, en la calle, sigue pasando el viento.
Y si en la noche hay algo queriendo amanecer,
es simplemente un hombre, que besa a una mujer.
o una puerta cualquiera de una calle lejana,
no importa dónde ni cuándo, puede ser donde quiera:
ni menos en otoño, ni más en primavera.
Y hoy igual que mañana, mañana igual que ayer,
un hombre enloquecido, besará a una mujer.
Tal vez nadie lo sepa; como tal vez un día
todos irán sabiendo lo que nadie sabía.
Y para los amantes, su amor desesperado,
podrá ser un delito, pero nunca un pecado.
Por eso el amor pasa por las calles desiertas,
y es como un viento loco que quiere abrir sus puertas.
Bien saben los amantes que hay caricias que son;
no una simple caricia, sino una posesión.
Y que un beso, uno sólo, puede más que el olvido,
si se juntan dos bocas en un beso prohibido.
¡No! Un gran amor no es grande por lo mucho que dura
si se parece a un árbol: reseco en la llanura.
Y los amantes, saben, que sin querer, siquiera,
hay un amor que crece como una enredadera.
Es natural que el agua de un estanque sombrío,
sueñe en sus largas noches con el sueño de un río.
Y si por algo es triste la lluvia que no llueve,
será porque es la lluvia condenada a ser nieve.
Es natural que un día comprendan, los amantes,
que no hay nunca sin siempre, que no hay después sin antes.
Y así brota en el alma la rebelión de un sueño,
que como un perro arisco que le gruñe a su dueño.
El amor… Esa estrella de una sombra infinita,
aunque muera cien veces, cien veces resucita.
Y suele ser un niño de manos milagrosas,
que rompe las cadenas y hace nacer las rosas.
Ya no habrá días turbios. Ya no habrá noches malas,
si hay un amor secreto que nos presta sus alas.
Y el corazón renace con renovada fe,
igual que los rosales, que no saben por qué.
Donde quiera, en las noches, puede abrirse una puerta,
pero… tan suavemente, que nadie se despierta.
Puede ser en otoño. Puede ser en verano.
Una mujer, un hombre y un oscuro aposento:
Y allá fuera, en la calle, sigue pasando el viento.
Y si en la noche hay algo queriendo amanecer,
es simplemente un hombre, que besa a una mujer.
martes, 4 de enero de 2011
CUENTO DE NAVIDAD
Había un país cuyo Rey se elegía por votación popular de sus ciudadanos. Un joven abogado, simpático y bien parecido, decidió presentarse como candidato, como no era muy conocido, buscó la ayuda de Alfredo Rasputín y José Lenguaraz para que le hicieran la campaña electoral. Fue una sorpresa, pero el novato José Luis fue proclamado Rey, con el nombre de Zapatero El Grande. Como era un hombre de talante y agradecido, decidió bajar los impuestos a pobres y ricos, y consciente de sus escasos conocimientos en las tareas de gobierno, dejó las cuentas del Estado en manos del Duque Solbes, la seguridad en manos del Monje Rasputín, la organización la encargó a Blanco, Barón de Lugo , y puso a la Marquesa De la Vega como apaga fuegos, mientras él se dedicaba a cuestiones mas etéreas como Alianza de Civilizaciones, memoria histórica, matrimonios gays y cosas por el estilo.
La cosa funcionó bien, hasta el punto de que aunque los ciudadanos vieron que en materia internacional metía constantemente la pata y era ninguneado por los estadistas extranjeros, no tuvo inconveniente en volver a elegirlo como Rey en la segunda vez que se presentó. A partir de aquí empezaron los problemas de Zapatero, resulta que se había declarado una epidemia mundial, y cuando la mayoría de países empezaron a tomar medidas, Zapatero seguía con su talante y repartió 400 euros a cada ciudadano y 2.500 por cada bebe que viniera al mundo, cuando su pueblo empezó a no tener trabajo, él se inventó una solución, asfaltar los caminos reales, esa ocurrencia costó una millonada y dejó las arcas del Estado casi vacías, y cuando acabaron los trabajos había más gente en el paro, eso sí podían tomar el sol en unas plazas relucientes.
Las cosas no mejoraban, y de repente unos «malvados mercados» se empeñaron en hundir al país, Zapatero asustado pidió ayuda a sus amigos europeos , y éstos le dijeron «tú has hecho creer a tus súbditos que podían vivir como ricos, cuando en realidad sois un país de segunda fila, así que empieza a poner orden en tu casa», ante esto, Zapatero empezó a congelar pensiones, reducir el sueldo de los funcionarios, retirar el regalo de los 400 euros y el cheque bebé, pero los malvados no tenían bastante, y subió el IVA, aplazó la edad de jubilación, subió el precio de la luz y el butano y ya desesperado suprimió la paga de 426 euros que cobraban los parados a los que se les acababa el subsidio.
De nada sirvió, las cosas siguieron igual y en las siguientes elecciones, un señor que vivió toda la crisis tumbado en un sofá fumándose un puro y sin aportar nada, las ganó y pasó a convertirse en Rey con el nombre de Mariano El Tranquilo.
Hoy, Zapatero El Grande se encuentra en una isla escribiendo sus memorias y piensa «que hubiera pasado si yo hubiese creado un impuesto para los bancos y grandes fortunas, si hubiese subido el IRPF a los que ganan mas de 60.000 euros, si hubiese subido un 10% el IVA a los artículos de lujo, si hubiese obligado a pagar parte de la sanidad y educación que reciben a los que tienen rentas elevadas, si hubiese reimplantado el impuesto sobre el patrimonio, si hubiese restablecido el impuesto de sucesiones». Nunca lo sabrá.
La cosa funcionó bien, hasta el punto de que aunque los ciudadanos vieron que en materia internacional metía constantemente la pata y era ninguneado por los estadistas extranjeros, no tuvo inconveniente en volver a elegirlo como Rey en la segunda vez que se presentó. A partir de aquí empezaron los problemas de Zapatero, resulta que se había declarado una epidemia mundial, y cuando la mayoría de países empezaron a tomar medidas, Zapatero seguía con su talante y repartió 400 euros a cada ciudadano y 2.500 por cada bebe que viniera al mundo, cuando su pueblo empezó a no tener trabajo, él se inventó una solución, asfaltar los caminos reales, esa ocurrencia costó una millonada y dejó las arcas del Estado casi vacías, y cuando acabaron los trabajos había más gente en el paro, eso sí podían tomar el sol en unas plazas relucientes.
Las cosas no mejoraban, y de repente unos «malvados mercados» se empeñaron en hundir al país, Zapatero asustado pidió ayuda a sus amigos europeos , y éstos le dijeron «tú has hecho creer a tus súbditos que podían vivir como ricos, cuando en realidad sois un país de segunda fila, así que empieza a poner orden en tu casa», ante esto, Zapatero empezó a congelar pensiones, reducir el sueldo de los funcionarios, retirar el regalo de los 400 euros y el cheque bebé, pero los malvados no tenían bastante, y subió el IVA, aplazó la edad de jubilación, subió el precio de la luz y el butano y ya desesperado suprimió la paga de 426 euros que cobraban los parados a los que se les acababa el subsidio.
De nada sirvió, las cosas siguieron igual y en las siguientes elecciones, un señor que vivió toda la crisis tumbado en un sofá fumándose un puro y sin aportar nada, las ganó y pasó a convertirse en Rey con el nombre de Mariano El Tranquilo.
Hoy, Zapatero El Grande se encuentra en una isla escribiendo sus memorias y piensa «que hubiera pasado si yo hubiese creado un impuesto para los bancos y grandes fortunas, si hubiese subido el IRPF a los que ganan mas de 60.000 euros, si hubiese subido un 10% el IVA a los artículos de lujo, si hubiese obligado a pagar parte de la sanidad y educación que reciben a los que tienen rentas elevadas, si hubiese reimplantado el impuesto sobre el patrimonio, si hubiese restablecido el impuesto de sucesiones». Nunca lo sabrá.
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