lunes, 7 de abril de 2008

A MIS AMIGOS

Los amigos, a veces
no necesitan palabras,
solo con mirarse
se dicen mil cosas
y comparten, una manera
especial de ver la vida.
Los amigos, a veces,
se dicen palabras duras,
se discuten, se hieren
y se reconcilian con un abrazo.
Los amigos
siempre dicen la verdad,
aunque duela,
aunque no sea sencillo.
Los amigos
son dos almas
que aprenden juntas
la sinceridad,
la solidaridad, la alegría.

LA LOCURA DE QUERERTE

Tus ilusiones se esfuman
como niebla con la brisa
Abrazada a la soledad
como tu única amiga.

Maraña de pensamientos
tu mente abriga.

Quieres correr tras el amor
pero te alcanza la fatiga.

Tu corazón se descompone
por la espera que te castiga.

Envuelve tus pesadumbres
con el manto del olvido.

Mírame, yo estoy aquí
para suplir tus ausencias.

Soy el extraño que mira
con calma y con paciencia
el devenir de tu vida.

Rogando que algún día
me regales tu mirada
y también veas en la mía
este amor que me desangra.

Anímate y emprende el vuelo
desde lo alto
de la cima de tus miedos.

Yo estaré con pie firme
y con los brazos abiertos.

Para darte mi calor, mí ternura
y mi afecto
pensaras que es locura
solo se... que te quiero

A TODA PRISA

Acaso el defecto más notorio de muchos de nosotros, es ir tan aprisa que no podemos detenernos a mirar, a respirar, a sentir la vida infinita que se refleja en cada detalle, en cada pequeño guijarro, en cada extraña flor. Es preciso un descanso para meditar, para tomar aire.
A toda prisa se llega también al destino, pero una vez allí hay que regresar de nuevo, desandar los pasos, para encontrarle sentido a la aventura. Lo prematuro pasa pronto, el paso del tiempo no es tan fugaz en lo que dura.
Para seguir escribiendo hay que arder, volverse brasa y cenizas y esperar que esas cenizas se las lleve la brisa, para que un día cualquiera la simple luz de una luciérnaga vuelva a encender los dormidos carbones.
Amando el principio y el fin, sin cambiar para nada las cosas que ya existen, rosas, sonrisas, labios encendidos, ansias de verdad, estrellas fugaces. Encontrar ese gratísimo lugar, propicio para escuchar nuestras voces, sencillas pero... tan gratamente humanas!.

sábado, 5 de abril de 2008

EGO PERSONAL

Nuestro sentido del "yo" nos da una exagerada complacencia en relación con nuestra persona, con nuestra forma de comportarnos.
Cuantas veces decimos " tengo ese modo de ser, reaciono así" y mostramos con mucho orgullo, casi con un sentimiento de satisfacción, nuestro desprecio inconfesado por los que piensan o actuan diferente a nosotros. Como si por diferentes fuesen menos importantes o inferiores.
Quien está centrado en sí mismo, en sus propios sentimientos, en las propias necesidades, no puede comprender a los otros. No puede olvidarse de sí , no sabe superar el egocentrismo, no sabe comprender..."es necesario entrar en el corazón de nuestro hermano, identificándonos con él".
Evitar esa incapacidad de salir de nosotros mismos . Cuando nos olvidamos de nuestro ego , cuando necesitamos comprender a otra persona, ir en su ayuda, percibimos cual es la verdadera naturaleza de lo que significa la fusión de la mente y el corazón.
Comprender conlleva también la buena voluntad de amar y ayudar, ese es el amor del alma. Para ello es necesario que la mente y el corazón colaboren.
La mente sirve para entender y el corazón para sintonizar, identificarse con la otra persona.
Comprender es tratar de superar las barreras de la separatividad y convertirnos en verdaderos canales para la felicidad de todos.

jueves, 3 de abril de 2008

AMOR SIN FECHA DE CADUCIDAD

Han cumplido ya los ochenta y llevan queriéndose desde los catorce, ayer como quien dice. El noviazgo duró más de diez años y era de los de entonces, guiñarse un ojo desde lejos, asomarse con disimulo a la ventana o decirse una palabreja al vuelo cuando se cruzaban por las calles de La Gineta, su pueblo. La costumbre antigua era que el mozo cargara al hombro una escalera para apoyarla en la pared de la casa de ella y así, sin posibilidad de más proximidades, echar una plática. Ellos no lo hicieron porque muy pronto, en cuanto estuvieron seguros de que lo suyo era amor de ley, él pidió entrada en la casa y como demostró llevar buenas intenciones, se la concedieron. Así que a partir de entonces ya pudieron verse y hablarse más de cerca aunque solos nunca, que siempre estaba la madre, o la abuela, o una tía o un familiar encargado de que el aire corriera entre los enamorados. Sentarse uno junto al otro, vamos, ni por pienso, que ya se sabe que el hombre es fuego, la mujer estopa, se acerca el diablo y sopla.
Ayer hizo sesenta años que se casaron y lo van a celebrar en Valencia con un convite de postín justo el sábado, que por ser festivo al día siguiente toda la familia puede acudir sin problemas. Saturnino Iniesta y Ramona Romero tuvieron cuatro hijos, uno detrás del otro porque entonces no había tele con que ocupar las noches, y al más chiquitico con siete meses apenas se lo llevó al cielo Dios, la pena más grande que ha tenido en su vida, dice Ramona. Los partos fueron como eran entonces, en casa con doña Enriqueta la comadrona, y les dio la teta a los cuatro, al Miguelito sólo siete meses porque se quedó preñada otra vez y se le amargó la leche, pero a la Maria Dolores y a la Josefina dos años largos, y como rosa se criaron. Menos el pequeñín, que se les fue.
Pero el sábado, que es de fiesta grande, a la mesa se sentarán los tres que viven, y sus parejas, y sus seis nietos, uno varón y el resto hembras, y el biznieto, que cumplió dieciocho años y da gloria el verlo, ¡Que buen mozo! Saturnino anda una miaja duro de oído y a Ramona el corazón le da algún susto que otro porque se le desmanda sin avisar, pero vaya, cosa sin mayor gravedad, se comprende que con los años algo habrá que tener.
Ramona se casó de blanco y de largo como una princesa, que ahí están los retratos, y aún se acuerda de los zapatos de novia con madroños que Saturnino vio en el escaparate y dijo: ésos, para ella. Lo cual que cuando iban a ir juntos a comprarlos, a una semana de la boda, su tía se le encaró: ¿Qué te pensabas, ir sola con tu novio?, no, no lo verán tus ojos. Y los acompañó, más faltaría. Lo mismo que el día que echaban en el cine una de Manolo Escobar y la tía se sentó abajo con la sobrina y a Saturnino lo mandó arriba, al gallinero, que quien quita la ocasión quita el peligro. Alguna vez, de refilón, llegaron a cogerse un dedo por una ventanica aprovechando un descuido de la vigilancia, para lo otro hubo que esperar a que les echaran las bendiciones. Y es viaje de novios no fue uno, sino dos: el segundo cuando las bodas de oro, que se fuero ocho días a Palma y otros ocho a Tenerife; el primero más corto, a la finca de unos tíos que está a doce kilómetros de Albacete, primero a lomos de caballería hasta la finca El Toscal y luego a pie por la carretera, con los zapatos de tacón en la mano.
O sea que la señora Ramona no ha conocido más hombre que el señor Saturnino, ni falta que le ha hecho: en siendo bueno con uno sobra, dice. Y dice lo mismo el marido, que no le ve mayor con qué a seguir queriéndose los dos después de setenta años como el primer día que empezaron a festear, ya que eso no es otra cosa que prueba de que acertaron. La vida la han dedicado a su familia y a darle una situación a los hijos, hasta carrera a una, que es médico y de las buenas. Y dicen que, a lo mejor por eso, no los dejan ni a sol ni a sombra, siempre ocupándose de que estén y no les falte un capricho, si se les tercia. En el 61 se vinieron por delante de La Gineta el padre, a trabajar en la construcción y el Miguelito, que con trece años entró en una fabrica de prendas deportivas. Y a los nueve meses, no más volvieron al pueblo con un camión, lo cargaron con los bártulos de la casa y se vinieron todos para Valencia. Nunca tuvo el matrimonio una mala palabra con nadie así que enemigos, ni en La Gineta ni aquí. Y dice la señora Ramona que ella sin su marido no sale ni a la puerta de la calle; y él tan conforme, que los que están hechos a ir juntos, por lo suelto se sienten en desamparo. Eso ahora ya no pasa, le señalé. Y me contestó: porque como cuando se casan ya van hartos, no se quieren como hay que quererse.

miércoles, 2 de abril de 2008

DESPUÉS DE QUE?

Nos convencemos a nosotros mismos que la vida será mejor después…
Después de terminar la carrera, después de conseguir trabajo, después de casarnos, después de tener un hijo y entonces… después de tener otro.

Luego nos sentimos frustrados porque nuestra carrera no tiene la salida laboral que nosotros presentíamos, porque tardamos demasiado en encontrar trabajo y cuando lo hacemos no es el que a nosotros nos hubiese gustado.
Y cuando llegan los hijos nos quejamos porque no son lo suficientemente grandes, y pensamos que seremos más felices cuando crezcan y dejen de ser niños, después nos desesperamos porque son adolescentes, difíciles de tratar.

Pensamos: seremos más felices cuando salgan de esa etapa.

Luego decidimos que nuestra vida será completa cuando a nuestro esposo o esposa le vaya mejor, cuando tengamos un mejor coche, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando consigamos el ascenso, cuando nos retiremos, cuando…

La verdad es que. NO HAY MEJOR MOMENTO PARA SER FELIZ QUE AHORA MISMO.

Si no es ahora, ¿Cuándo? La vida siempre tiene alicientes más que suficientes, bien sea de noche o hasta el domingo por la mañana; hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que te mueras, para decidir que no hay mejor momento que justamente ÉSTE, PARA SER FELIZ…

LA FELICIDAD ES UN TRAYECTO, NO UN DESTINO.

TRABAJA COMO SI NO NECESITARAS DINERO.

AMA COMO SI NUNCA TE HUBIERAN HERIDO, Y BAILA COMO SI NADIE TE ESTUVIERA VIENDO.

Este mensaje va dirigido a todas las personas que considero amigas, a las cuales deseo toda LA FELICIDAD DEL MUNDO.

martes, 1 de abril de 2008

POLÍTICAS DE EMPRESA

Va a hacer ya dieciocho meses que me prejubilé y aún creo que tengo el “mono”, siento nostalgia de los buenos momentos que he pasado a lo largo de mi vida profesional y los malos, si es que los ha habido, apenas si me acuerdo de ellos, no obstante, uno que ahora tiene tiempo, visita periódicamente a sus amigos en los centros donde están y los mismos le cuentan anécdotas y vivencias del día a día. Sin quererlo uno se preocupa por las situaciones tan curiosas, que seguramente no serán distintas a las vividas en mi tiempo laboral y en la misma empresa, pero que ahora y desde fuera, se ven magnificadas, por todo ello, a mi me gustaría hacer alguna que otra consideración con el fin de intentar mejorar las relaciones laborales, con lo que todo ello redundaría en una mayor productividad y un mejor ambiente laboral y social, porque estamos en los tiempos modernos y tenemos unas practicas ancestrales dentro de las empresas y si no decirme si os suena a chino lo que a continuación os detallo.
¿Cuándo fue la última vez que vuestra empresa se preocupó por la formación y que no fuera para conseguir los beneficios fiscales que se tienen por tal concepto? ¿Cuántas veces te has sentido incentivado por ser mejor profesional? ¿En cuantas ocasiones te han pedido opinión para una decisión importante para la empresa? Lamentablemente, ante todos estos interrogantes, la respuesta más habitual es “pocas” o, en el peor de casos “ninguna”.
El modelo organizativo tradicional, y que además es el más utilizado en las empresas de nuestro entorno, se basa en el control exhaustivo del trabajo que realizan los empleados y donde la limitación de las tareas a realizar por un determinado empleado es, cuanto menos, difusa. La mayor parte de los empleados son “chicos para todo” y deben “currárselo porque las cosas están muy mal y si no realiza bien su trabajo posiblemente haya que cambiarlo de sección y pasarlo a frescos”. Difícilmente una empresa en la que los empleados viven siempre bajo la amenaza de la espada de Damocles y en la que todos sus movimientos son fiscalizados por el ojo inquisidor del Gran Hermano puede ser productiva. Y es ahí precisamente donde toma fuerza la sombra de la desaceleración económica y va ganando terreno la constante amenaza de la recesión. Los empleados que también son consumidores, han visto y llevan mucho tiempo viendo, que las cosas no pueden continuar de esta forma. La práctica totalidad de los empleados ven la situación económica de una forma negativa y es así, entre otras cosas, porque no han experimentado mejoría alguna año tras año, para ellos todos los años son iguales sin importar si se han conseguido objetivos o no. Cuando las cosas iban bien, a los trabajadores les iba mal. Así que ahora que pintan bastos, la confianza de los consumidores --que también son trabajadores- está bajo mínimos.
Al margen de que la situación macroeconómica sea una u otra, lo cierto es que el modelo de organización de nuestras empresas debe de cambiar si queremos que nuestra economía sea alguien en el mercado global. Mientras nuestros empleados siguen conviviendo con los informes de actividad que apenas sirven para cumplimentar unos gráficos para evitar salir mal en la fotos, con la responsabilidad por los objetivos que se imponen y tragándose las decisiones estratégicas, casi todas ellas, bajando los gastos o lo que es lo mismo, reduciendo la plantilla, tomadas por algún mandamás “iluminado”, nuestros competidores se dedican a formar a sus trabajadores, a potenciar su talento y a hacerlo partícipe de la dinámica de la empresa. Quizá algún día dejemos de tener miedo al tránsito de la información en el seno de nuestras empresas y nos atrevamos a hablar, a dejar opinar, a contar con nuestros colaboradores y escuchar sus propuestas. Quizá en ese momento, dejemos de tener gerentes y supervisores en nuestras empresas –entendidos como profesionales que se limitan a la gestión administrativa de la organización y al control de las tareas- y comencemos a tener Directores coordinadores-entendidos como profesionales que se encargan de crear equipos de trabajo y organizarlos para obtener un rendimiento óptimo-. Quizá en ese momento las frases como “políticas de igualdad”, “formación continua”, “integración de la vida personal y profesional”, “dirección por competencias”, “gestión del talento”, “autonomía en la toma de decisiones”, “responsabilidad social corporativa” o “ecorresponsabilidad”, dejen de tener ese tufillo populista y al mismo tiempo poco realistas que tienen en la actualidad para convertirse en la piedra angular sobre la que gire cualquier política de la organización. Y no olvidemos que un empleado contento posiblemente nunca exteriorice su bienestar a su familia, amigos y vecinos, aunque siempre habrá comentarios agradables, pero si es un empleado descontento, rápidamente lo sabrá todo su entorno con todo lo que ello conlleva.

viernes, 14 de marzo de 2008

Cuando nos enamoramos

Cuando nos enamoramos ;) queremos tener una misma voz, las mismas ideas, y hasta nos sentimos llevar por otros brazos, vemos el mundo de diferente manera.
Empleamos palabras nuevas para las cuales no estamos preparados, que merecen ser escuchadas.
Resumimos recuerdos y hacemos piruetas intelectuales, mientras solo esperamos vivir, se acaba la prisa, nos dejamos abrazar, como si quisieramos convencernos de que ya no existe la soledad, deseando alcanzar con las manos el cuerpo de todas las dudas.
Aparece la ternura , nos olvidamos de las lágrimas. No nos importa la brevedad de los instantes , lo que nos importa es la comprensión, idealizamos el amor y nuestro mundo se llena de ilusiones, buscando una llave, para que no se escape el presente.
El amor consiste en repetir eternamente el eco de otras palabras oídas... las hacemos nuestras, deteniendo el tiempo! .

LA TAREA DE ESCRIBIR

Escribir es una tarea de júbilo, a veces de dolor, angustia y sosiego.
Cuando se toma ese camino se echan al viento las cartas, esperando ser aceptados, esperando que un alma noble las recoja y aprisione en su pecho.
Se siente necesidad de saber llegarle a alguien sin eliminar un verso, sin quitar una palabra, se busca ser alquimista de las letras y construir un mundo bello, obviando la tristeza, tratando de acallar la congoja del momento.
El riesgo de hacerlo es hermoso, se siente un gozo infinito, y la obra pasa a manos del público convirtiéndose en un acto social, ya no es propiedad del escritor, ahora es de todos.
Como decía Rimbaud..."quisiera llegar a ser poeta para convertirme en vidente, llegar a lo desconocido por el desbarajuste de los sentidos".
Es emocionante sentir un alma que destila calidez,
tanteando entre la ruinas de la vulgaridad existente y sacar con ello lo máximo.
Sintiendo en cada instante que si estuviera la persona amada no haría falta el libro de poemas, rompiendo el frágil velo de la aurora, mirando de nuevo con anhelo el agua, abierta la piel a la mirada, sintiendo que es amor lo que acompaña.
Extender la mano con las letras y sentir que entre nosotros no hay distancia.

lunes, 10 de marzo de 2008

A ti Esperanza

Este día me he dado cuenta que estas conmigo, y que a pesar de la distancia me ayudas sin que te lo pida, siempre me dices que soy importante para ti, y si alguna vez me he sentido triste me haz ayudado...
Gracias a ti he comprendido que solo hoy, es un día especial porque te tengo conmigo sin importar la distancia, sin importar las dificultades, como tu un día lo dijiste lo importante es vivir el presente y saber disfrutarlo al máximo, porque no sabes si vivirás el mañana...
Gracias amiga mía...

Especialmente para aquellos que me han hecho sentir que soy importante...

domingo, 9 de marzo de 2008

EL TIEMPO

Dicen que el tiempo "todo lo cura", yo más bien creo, que lo entretiene envejeciéndole para al final deshacerse de él, por lo que yo saco mis propias conclusiones y digo que:
El tiempo hace nacer y crecer a las plantas para al final terminar secándolas.
El tiempo hace florecer las rosas, las dota de una fragancia única y termina marchitándolas.
El tiempo hace brotar las frutas, las madura, las estropea y al final las seca.
El tiempo es demasiado lento para los que esperan. Demasiado rápido para los que tienen miedo.
Demasiado largo para los afligidos. Demasiado corto para los alegres. Demasiado impreciso para los inquietos.
El tiempo es eterno para los que aman y es la muerte para los que odian.

jueves, 6 de marzo de 2008

TE DIGO ADIOS

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No se si me quisiste… No se si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No se si te amé mucho… No se si te amé poco;
pero si se que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en el recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con ésta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí…
Pero te digo adiós para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

DOCE PASOS FÁCILES HACIA EL ESTRÉS Y LA DESMOTIVACIÓN

¡¡Ahora, tú también puedes conseguir sentirte realmente mal!! ¡¡Es tan fácil!! (Esto por supuesto, es en líneas generales, luego influyen pequeñas cosas como pueden ser, nivel de exigencia de uno mismo, nivel de presión de los demás, modo de decir las cosas de los otros, el foro donde te las dicen, cuantos directores tienes, si es por la mañana o por la tarde , lo mejor es que cada uno lo aplique a su circunstancia).

PASO 1
COMIENZA LA SEMANA CON TERROR

Despierta cada mañana con la sensación de que es lunes.
La idea de tener toda una semana por delante, con todo lo que ello conlleva (briefings, reuniones imprevistas y no programadas, visita de algún alto ejecutivo, etc. etc.) preparará a tu corazón para sufrir un ataque.
No te atormentes demasiado pensando en que ésta es tu peor semana simplemente es un poco peor que la anterior, pero seguro que muchísimo mejor que la que viene.
CONFUSO DICE:
“Evita la depresión del lunes por la mañana: trabaja en turnos de noche.
La depresión del lunes por la mañana también se puede evitar fácilmente trabajando los siete días de la semana”.

PASO 2
VENDE TU ALMA

Ocupa plenamente tus ratos libres.
Si ya tienes un segundo empleo, acepta un tercero.
CONFUSO DICE:
“La salud y la felicidad son el mismo lado de una moneda diferente”.

PASO 3
VETE DE COMPRAS EN HORAS PUNTA

Si tiene algún día libre vete de compras a un hipermercado, y procura hacerlo en horas punta, ello puede ser una buena ayuda para incrementar tu estrés.
Elige un carro de compras con una rueda insegura (no tendrás que buscar mucho).
Así conseguirás cambios súbitos de dirección.
Paga en la caja rápida (menos de diez artículos) y argumenta que no “tienes tiempo para contarlos”.
CONFUSO DICE:
“Una comida rápida precisa de 60 segundos para cocinarla y 60 minutos para comprarla”.

PASO 4
OLVIDA LO QUE ES LA PAZ
Cuida niños.
CONFUSO DICE:
“Los niños son la respuesta a todos tus problemas y el problema a todas tus respuestas”.


PASO 5
FÍJATE EXPECTATIVAS MUY ALTAS
Lucha por la perfección en todo lo que hagas.
La más pequeña imperfección será un fracaso total.
CONFUSO DICE:
“Sólo alcanzarás las estrellas si estás en la nómina de la NASA”.

PASO 6
PREOCUPACIONES SIN FIN

Las cosas que te preocupan probablemente no sucederán.
Por lo tanto, hay cosas más serias por las que preocuparse.
Esfuérzate por conocer las que puedan intensificar tu angustia y tus sentimientos de pánico.
CONFUSO DICE:
“No busques la respuesta hasta que no hayas encontrado el problema”.

PASO 7
SUFRE EN SILENCIO

Obtén el máximo estrés de un problema sufriéndolo en solitario.
Confiarlo a otros reduce tajantemente la presión.
CONFUSO DICE:
“El tiempo es infinito, pero a todas las semanas les faltan 20 horas”.

PASO 8
¡SE IDIOTA! ¡LLEVATE A TODOS LOS NIÑOS!
En un soleado día de verano, llena tu coche de niños (propios, familiares e incluso los de la misma comunidad) y llévatelos a la playa.
Durante el largo y caluroso viaje, mantén la excitación de los pequeños estimulándoles con una pelota y cantando desaforadamente << ¡en la vieja factoría, ia, ia, ho>>!
CONFUSO DICE:
“Si necesitas más estrés ¡¡¡Visita a tus parientes!!! (Cuanto más lejanos mejor).

PASO 9
COMPRATE UN ORDENADOR

Especificaciones mínimas:
Dúo t56oo, 19 WXGA, DVD dual, Memory 4096MB
Wireless 802.11a/b/g +BT, HD360GB y OS WINXP HOME.
CONFUSO DICE:
“Los ordenadores pueden solucionarte los problemas que previamente no tenías”.

PASO 10
ESTRATEGIA DE COMBATE

Con tu pareja hacer una lista con los hábitos negativos e irritantes que tiene el otro.
Luchar juntos para vencerlos.
Semanalmente, marcar en un tablero los resultados para ver quién está haciendo mayores progresos.
CONFUSO DICE:
“Por cada ganador siempre hay un perdedor planeando la siguiente batalla”.


PASO 11
FRENESI DE CAMBIO

Cambia de casa. Cambia de trabajo. Cambia de casa y de trabajo a la vez.
Cambia de pareja. Cambia de casa, de trabajo y de pareja a la vez. Si puedes hacerlo frecuentemente, no lo dudes: hazlo.
CONFUSO DICE:
“La experiencia es la habilidad para reconocer un error cuando lo cometes de
nuevo”.

PASO 12
FIN
No hay fin.
Tus preocupaciones siempre estarán ahí.
CONFUSO DICE:
“Lo único seguro en la vida es que nunca te beneficiarás de tú seguro de vida”.


domingo, 24 de febrero de 2008

EL FINAL

Nadie puede volver atrás para cambiar el principio, pero cualquiera puede empezar a partir de hoy a cambiar el final.
Con esta premura la verdad es que uno tiene que intentar cambiar su final, hacerlo más cómodo y más confortable, pero el verdadero final, ese, no está en nuestra manos el poder cambiarlo.
Como podéis comprobar no es el principio lo que me preocupa, sino el final. Y es que uno sabe donde empieza, pero no dónde ni como acaba, pues es al final donde lugares y terceros irrumpen para perfilar destinos finales. Acostumbrado al pasar de los años y a muchos avatares, se fue uno tejiendo la vida profesional. Y la otra también. Pero jamás se acostumbró ninguna de ellas a la pérdida de familiares y amigos, que fueron jalonando la propia existencia de recuerdos imborrables. Tantos he visto morir, y los que quedan, que -excepto un par de cosas- ya no tomo nada muy en serio, y al hacerlo asumo el humor como estrategia contemplativa de la vida, pues es la misma un entreacto, más o menos longevo, de la obra suprema, bufa y eterna representada por la muerte; a pesar de que nunca tendrá mucha estima y que jamás recibirá aplausos, pues vacía queda la platea en cuanto avisa de su llegada por el foro, vestida como para actuar en dilatado carnaval.
Cuando llegue mi final -y siempre llega- a no ser que la muerte me espere súbita en algún lugar no pactado, querré irme como en sueños, sin espasmos, sin agonía, sin dolor. Más rápido que lento, pues no considero buenas las estancias largas en la vida que, con padecimiento, se termina, ni el daño que inflinge a aquellos cuyo sufrimiento se prolonga innecesariamente. No para mí, ya que lo único que desearé prolongar es el contacto cálido de los recuerdos, de las manos y de las miradas de mi mujer, de mis hijos, de mis nietos, de mis amigos. Esa es la única cadena que extenderá mis recuerdos hasta el último instante y añadirá otro eslabón a sus vidas. Al fin y al cabo solo deseo para ellos la misma dignidad que yo les exigiré para mí en el acto final de la vida, pues considero que así se equivoca la muerte en su fatal envite; cuando llegue, ya no pienso estar, pero cruelmente acertará si vivo la soledad infame del dolor gratuito y la miseria infinita que conlleva.
Sí, querré que alguien capacitado, y previo acuerdo conmigo, o con los míos cumpliendo mi voluntad, me separe de otras categorías diferentes, y que siendo capaz de no transferir actitudes de un grupo a otro, considere que mi tiempo se ha agotado y me ayude a despedirme de mi vida de la forma más humana y digna posible.
Lo que a mí me importa en la realidad de la muerte, es la lectura que hace la inteligencia sensible y no los paternalismos políticos o profesionales que son mezcla de beneficencia y poder. Y que de forma incorrecta, y a través de la dominación, se niegan a aceptar los deseos, opciones y acciones de otras personas y, además se atreve a denunciar, demonizar y escarniar a otros profesionales que cumplen con las últimas voluntades de un ser humano en momentos de sufrimiento terminal. El paternalismo es una especie de dominación, de un poder sobre otras personas, que es la seña de identidad y la característica formal de algunos políticos, que en el empeño de su profesión no han sido capaces de olvidar o relegar el rol sacerdotal, y que de forma equivocada les hace colocarse en el terreno de la autoridad moral, para de ésta forma, decidir que nadie ha alcanzado la mayoría de edad suficiente para decidir sobre sí mismo, relegando y anulando la competencia o la capacidad de los individuos para tomar sus propias decisiones. Este paternalismo duro que intenta imponer limitaciones en la autonomía moral de los individuos es rechazable, sobre todo sí esconden otros intereses más terrenales y privados a costa del miedo generado en la sociedad. Ejemplo directo y preclaro es el Hospital Severo Ochoa de Leganés; paradigma, santo y seña, de las acciones de políticos contrarios a que cualquier médico pueda entender que su acción, en pacientes terminales, debe basarse -sobre todo- en la autonomía del moribundo, en sus voluntades explicitas y no en la beneficencia impuesta sobre el mismo que a todos hace aguantar su dolor. Porque algunos médicos ya no deben ni pueden ni quieren ejercer esa beneficencia de modo paternalista y absoluto. Médicos que -como Luís Montes- nunca han renunciado al criterio moral de beneficencia, sino que lo han entendido como un principio que debe articularse con los propios de las otras partes de la relación médico-paciente. Muchos profesionales sanitarios han aprendido y otros lo harán en un futuro, a no dar la espalda a la autonomía. El 21 de enero de 2008- fecha en que la Audiencia Provincial de Madrid ratificó el sobreseimiento de los cargos impuestos al Doctor Montes- quedará en la memoria de los que queremos morir -cuando toque- con dignidad, gratitud y reconocimiento humano.

martes, 12 de febrero de 2008

SE EMPIEZA A ENVEJECER

Se empieza a envejecer, y no se sabe
por qué se empieza a envejecer:
Es como abrir la mano y encontrarla vacía,
Y no saber, de pronto, que cosa se nos fue.

Se empieza a envejecer, y es como un río
cuya corriente fresca ya no calma la sed;
como andar en otoño sobre las hojas secas,
y pisar la hoja verde que no debió caer.

Se empieza a envejecer, como quien deja
de andar por una calle, sin razón, sin saber;
y es hallar un diamante brillando en el rocío,
y que al recogerlo, se evapore también.

Se empieza a envejecer, y es como un viaje
detenido en la sombra, sin seguir ni volver;
y es cortar una rosa para adornar la mesa
y que el viento deshoje la rosa en el mantel.

Se empieza a envejecer, y es como un niño
que ve como naufragan sus barcos de papel;
o escribir en la arena la fecha de mañana
y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.

Se empieza a envejecer, y es como un libro
que, aún abierto hoja a hoja quedó a medio leer,
o como el anagrama que me quité del pecho
y solo así pude comprobar como se me marcó en la piel.

Se empieza a envejecer, y no se sabe
por qué se empieza a envejecer…

Para Toñi, mi querida y siempre amada esposa.

No envidiéis mi alegría, mi fidelidad ni mi sentimiento;
No envidiéis lo que sueño, no envidiéis mi forma de ser,
pues todo eso no vale ni una gota de llanto.
Pero envidiadme todos el amor de mi mujer…

Ah, sí, envidiad la gloria de esta firme confianza,
cuyo sentir profundo ni en mal ni en bien se altera,
porque yo siento mío lo que su mano alcanza
y en ella es permanentemente mi dicha duradera.

Envidiadme a esta mujer que no envidia mi goce,
compartiendo igualmente mí entusiasmo y hastío.
Nada puede importarle si nadie lo conoce,
porque mi pensamiento es suyo y su silencio es mío.

Envidiadme a esta mujer que me mira de frente,
que es alegre en mi triunfo y es triste en mi fracaso,
porque en ella es espiga lo que en mí es simiente,
y yo le cuento mis cosas, ella me escucha, yo descanso.

No importa si estoy solo, pues siempre esta conmigo,
y mis propias vivencias la van haciendo madura.
Ah, sí, envidiadme todos el amor que aún percibo
y que en el presente y en el futuro siempre perdura.

Todo esto, sólo representa una mínima parte,
de lo que mi corazón siente para poderte decir,
sólo espero tener tiempo suficiente para demostrarte,
que son pocos treinta y siete años de compartir.




.

¡¡ Y JAMÁS LO SABRÁS !!

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor, y al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte… y jamás lo sabrás.

Soñaré con el nácar virginal de tu frente;
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar;
soñaré con tus labios desesperadamente;
soñaré con tus besos… y jamás lo sabrás.

Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca… y jamás lo sabrás.

Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos… y jamás lo sabrás

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
- el tormento infinito que te debo ocultar -,
te diré sonriente:, “No es nada… Ha sido el viento”.
Me enjugaré la lágrima… ¡ y jamás lo sabrás ¡

TÚ DICES QUE YO HE VIVIDO...

Tú dices que yo he vivido, quizás. Puede ser cierto.
No importa si soy joven o voy camino de la vejez.
Haber vivido, a veces significa haber muerto,
aunque a veces los hombres mueren más de una vez.

La vida es poca cosa. Que más da su medida,
si el que vive más años no siempre vive más;
porque un instante, a veces, llena toda una vida,
y a veces ese instante no se vive jamás.

Tú dices que yo he vivido, quizás. Yo no se nada.
No se lo que me queda del tiempo que se fue.
Y acaso en el misterio de una noche estrellada,
te encogerás de hombros sin preguntarte por qué.

Lo demás llega y pasa: Pobres cosas de un día,
fantasmas de su sueño, formas de mi ilusión;
nada más que hojas secas en mi mano vacía,
nada más que hojas secas en mi corazón.

Sin embargo, no importa. Ya llegará el olvido.
Después de un gran silencio, como un punto final.
Y me sabrá a ceniza lo poco que he vivido,
cuando pasen mil años y todo siga igual.

Cada día se nos mueren muchas ilusiones
algunas irreparables, otras vuelven a renacer,
dame Dios mío fuerza en estas situaciones
para que mi estado de ánimo, no llegue a desfallecer.

viernes, 8 de febrero de 2008

TENEMOS

Edificios más altos, pero templos más pequeños;
autopistas más anchas, pero puntos de vista más estrechos;
gastamos más dinero y tenemos cada vez menos.
Tenemos casas más grandes y familias más pequeñas;
cosas más convenientes pero menos tiempo;
más educación y menos sentido;
más conocimiento y menos juicio;
más expertos y más problemas;
más medicinas y menos bienestar;
tomamos mucho, fumamos mucho,
gastamos sin medida, reimos muy poco,
manejamos muy rápido, nos enfurecemos demasiado rápido,
nos acostamos muy tarde, nos levantamos muy cansados,
casi no leemos, vemos demasiada T.V. y casi nunca rezamos.
Hemos multiplicado nuestras posesiones,
pero reducido nuestros valores,
hablamos demasiado,
amamos muy poco y mentimos casi todo el tiempo,
hemos aprendido a ganarnos la vida,
pero no a disfrutarla,
le hemos sumado años a la vida y no vida a los años.
Hemos ido y vuelto a la Luna,
pero no podemos cruzar la calle para saludar a un vecino,
hemos conquistado el espacio exterior pero no el espacio interior,
hacemos cosas más grandes, pero no mejores,
hemos limpiado el aire, pero no el alma;
hemos dividido el átomo, pero no a nuestros prejuicios,
escribimos mucho, pero aprendemos poco,
planeamos todo, pero no conseguimos casi nada.
Hemos aprendido a hacer las cosas más rápido,
pero no atener más paciencia;
tenemos ganancias más altas, pero moral más baja;
más alimento y menos paz.
Construimos más computadoras para guardar más información,
para producir más copias que nunca, pero nos comunicamos menos;
cada vez tenemos más cantidad y menos calidad.
Esta es la época de la comida rápida y la digestión lenta;
hombres altos de carácter bajo;
profundas ganancias y relaciones superficiales.
Esta es la época de la paz mundial y la guerra domestica;
más tiempo libre y menos diversión;
más tipos de comida y menos nutritivas.
Ahora tenemos ingresos conjuntos y más divorcios,
casas más bellas pero más hogares rotos.
Este es la época de viajes rápidos, pañales desechables,
moralidad en decadencia, pasiones de una noche,
cuerpos con sobrepeso, pastillas que hacen todo,
desde alegrarte, hasta calmarte y matarte.
Esta es la época donde tenemos todo en la exhibición y nada en el inventario.

domingo, 3 de febrero de 2008

FILOMENA, UNA DEPENDIENTE

A Filomena le sobra el saber lo que cuesta un café. Cumplió ochenta años en enero
aunque si se le pregunta dirá una edad distinta en cada ocasión. A malas penas recuerda el nombre de sus hijos y mucho menos el de sus nietos. Padece Alzheimer pero todavía mantiene la mirada limpia como el que no debe nada a la vida. Emigró de su tierra manchega hace un lustro para sacar adelante a sus hijos; el olvidado pueblo ya no daba de comer. Nunca pidió nada y nada se le dio. Una mano delante y otra detrás; lo único que sacó de su origen, y un poco de dinero de la venta de su negocio impróspero, con el que <>, junto a su marido, una nueva vida. Jamás recibió ayuda de los “amos”; de los que veía mandando y de los que mandaban sin ser vistos, ni una ayuda oficial, ni un préstamo a bajo interés, ni ningún interés por parte de gobernantes aunque fuese bajo. Aprendió a leer sola usando una amarillenta cartilla sobre la que mal apuntaba letras con “cachicos” de carbón apagado, terminando por juntarlas y silabear con sentido. Y los números, escasos, como escasos eran los dedos, como escasas las escuelas y prósperos los dueños del terreno donde nació,
Casorio tuvo con buen hombre; su único hombre, porque más hubiese sido pecado, como casi todo en su tiempo. Buen hombre que jamás dejó su papel machista aprendido desde la realidad vivida y compartida. Era así, Y aunque la realidad cambió, el papel continuó siendo el mismo porque ya no había ni tiempo ni ganas, ni nada que aprender. Pero el mozo era bueno y a Filomena, con eso le sobraba, aunque jamás supo si con eso faltaba. Y siguió la vida. Nunca le sobró sueldo, ni vacaciones pagadas por oficialidad ninguna ni con su dinero, porque nunca lo tuvo. Jamás recibió recompensa económica alguna por tener hijos, ni descuentos por caridad o justicia, ni quejas. Solo tuvo responsabilidades. Buena madre, buena esposa y ama de casa, buena abuela, mejor vecina. Cuando alguien le preguntaba ¿Filomena como estás? siempre respondía: <>. Hasta hoy.
Cándida Filomena, lista analfabeta. El mañana ya es hoy pero ya no te acuerdas. Ni tuviste muchos derechos ni algunos tienes todavía y aunque no te sobran tampoco los echas en falta. Saben que estás domada por la vida y la enfermedad y nunca te vas a quejar porque el Alzheimer te impide ver que todavía hay dueños prósperos de tu terreno, solo que ahora no necesitan esconderse para seguir negándote lo que te pertenece. Si alguna vez volvieses de tu involuntario limbo y los contases, te darías cuenta de que te sobran dedos y te faltan muchos derechos. La vida te enseño a no esperar demasiada ayuda. Y hoy que en justicia la mereces, vuelves a equivocarte de terreno.
Filomena cumplió años en enero, curiosamente el mismo día en que la ley de Promoción de la Autonomía personal y Atención a la Dependencia cumplió también su primer año de vigencia. Filomena todavía no tiene acceso a la ayuda que esa ley le concede. Y es que ambas nacieron con impuesta mala suerte; tanto Filomena como la Ley están relacionadas con el territorio donde se vive. Elegir el territorio conlleva entrar en el sorteo de los derechos, incluso en un país moderno y democrático. Porque vivir aquí es no tener derecho a la misma Ley a la que otros ya han accedido en regiones y comunidades que lindan entre sí y con la justicia social. En la Comunidad Valenciana todavía no. No hay prisa entre los que gobiernan sin respeto al presente y futuro a base de excusas que niegan lo perentorio. Filomena nunca sabrá de multimillonarios circuitos urbanos para carreras ni de otros tantos y fáusticos eventos portuarios. Tampoco sabe que sobrevive en un Estado de Derecho que pugna por un nuevo pilar del bienestar, al que ella, de momento, acceso porque le tocó, en suerte vivir en territorio comanche: lleno de políticos haciendo de indios dedicados a desenterrar hachas de guerra e incapaces de fumar ninguna pipa de la paz social porque les va en ello su sueldo y su futuro. Y mucho menos por ella a la que nunca echarán en falta.
Así que Filomena aguanta con la escasa pensión del marido y con la ayuda de sus hijos. De sus hijos con hijos con gastos y en tiempos de vacas flacas y de impuestos y préstamos de interés creciente. Ella sonríe, no sabe que la Ley que le podría aportar un poco de ayuda está tan paralizada como viciada de contenido y forma. Paralizada por falta de arrojo y consenso político de los que gobiernan, cojoneros e incapaces de activar convenios de colaboración que terminen con la espera y permitan aplicarla. Viciada desde su título, porque no solo es de la dependencia sino también de la promoción de la autonomía, algo que apenas se desarrolla en la misma. Porque a las claras está que no incluye más asistencia sanitaria de ningún tipo sino que se apoya en los recursos ya existentes. Está bien relacionar dependencia y discapacidad a problema social, pero ya es raro de cojones y exasperante no considerar para nada el incremento de los recursos sanitarios, que debería ser prioritario, ya que como mínimo el 85% de las dependencias están motivadas por una enfermedad crónica.
La Ley tiene más lagunas que la memoria de Filomena y no muestra ningún camino abierto al respecto. Es más, en ésta Comunidad ya se han cerrado las puertas para nuevas solicitudes a plazas de residencia. Así que al final todo se quedará en un poco de calderilla. Pensarán que con esto a Filomena le sobra, aunque ésta nunca sabrá si le falta, porque si lo pudiese entender no dudaría en <¡mandarlos al pijo!>